La movilidad en Cali

La movilidad en Cali

Junio 23, 2019 - 11:45 p.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

La posibilidad de desplazarse de un origen a un destino en poco tiempo en las ciudades del Siglo XXI depende de la eficacia del sistema de transporte masivo. Las soluciones mediante vehículos individuales exigen redes viales complejas, que consumirían recursos en forma desmedida si todos los habitantes apelaran a ellas. El indicador para evaluar estos sistemas no es su sostenibilidad financiera sino el tiempo que los habitantes consumen en su desplazamiento porque podrían usarlo en otras actividades si fuera más eficiente. La situación en Cali es compleja porque Metrocali, la empresa que administra el sistema, no nació con orientación a prestar buen servicio, la estructura contractual con los operadores es compleja, lo cual aumenta el riesgo de incumplir lo programado, las herramientas para planeación y control son inadecuadas, y la institucionalidad de Metrocali y del transporte urbano es deficiente.

La decisión de no aprovechar el corredor férreo como eje urbano, con tren ligero desde Yumbo hasta Jamundí, se tomó en contradicción con los estudios técnicos, cuya conclusión calificaba el tren alimentado por buses como la mejor alternativa desde la perspectiva socio económica. Hay que asignarle la prelación a corregir los errores. Por esta razón sorprendería que la operación del tren de cercanías no estuviera a cargo de Metrocali. Más allá, se requiere establecer la autoridad única de transporte, con participación de Planeación, Hacienda, Infraestructura, Movilidad, y la misma Metrocali. Tanto este ente como su junta directiva deben tener participación de profesionales independientes, como elemento de estabilidad institucional, y la junta debe nombrar al gerente y evaluar su desempeño. Los cambios en este cargo, más o menos cada año, hacen imposible el desarrollo institucional necesario para lograr los objetivos de la entidad.

De otra parte, se debe dar prelación a los vehículos del sistema en el uso de la malla vial, y programar según las necesidades de los usuarios. A medida que éste sea más predecible, los usos aumentarán, el número de usuarios crecerá hasta el nivel pronosticado en los estudios de hace dos décadas, el doble de lo actual, y la calidad de vida de la comunidad mejorará. Es posible que no se reduzca el tiempo de desplazamiento para quienes no usen el sistema, pero el beneficio general será innegable.

Para evitar que el tren cause fractura social es necesario intervenir el centro ampliado, comprendido entre San Antonio y la Calle 34, desde el río Cali hasta la Cra. 15. Este núcleo ha perdido población de manera sistemática en el último medio siglo. Eso facilita la intervención, que debe desembocar en la posibilidad de trasladar sedes empresariales de Bogotá a Cali para aumentar la productividad del personal mediante la cercanía entre el trabajo y la vivienda, lo cual aumentaría el ingreso per cápita. Caben 200 mil personas. ¿Por qué no aprovechar las ventajas?

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