La caña del Valle

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La caña
del Valle

Septiembre 18, 2019 - 11:55 p.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

En general en Colombia ha habido reducción en la participación de la industria y la agricultura en la economía desde la apertura de 1991, en buena parte por la inconsistencia de políticas públicas en educación, infraestructura y tasa de cambio, serio obstáculo para el aprovechamiento de ventajas comparativas naturales de las diversas regiones.

La cadena de valor cuya base es el cultivo de la caña de azúcar en el Valle del Cauca ha sido notable excepción, pues el área sembrada ha crecido hasta 200 mil hectáreas, en sustitución de algodón y gramíneas sin perspectiva clara en el país actual, y se han agregado nuevos productos: etanol con elevada eficiencia en materia ambiental, en contraste con el sustituto importado a partir de maíz, generación de electricidad y azúcar orgánico.

La sacarosa está cuestionada en todo el mundo, pues la vida sedentaria y el alto consumo son combinación inapropiada. Ello se refleja en los precios internacionales, que este año han declinado como consecuencia de los cambios en preferencias de los consumidores. Si la industria se contrajera los cultivos sustitutos aportarían menos valor agregado, con el consiguiente impacto negativo en la economía de los municipios azucareros y de la región en general, y el proceso de sustitución sería complejo, pues el área cultivada corresponde a la mitad del valle medio del río Cauca.

El efecto nocivo de menores precios para la economía regional podría mitigarse con mayor eficiencia en el cultivo, asignación racional de la caña entre ingenios, mejor operación, orientación a más productos de mayor valor agregado, captura de economías de escala en la gestión y mejor capacidad para hacer investigación y desarrollar nuevas variedades para la región. Es importante anotar que la industria azucarera del mundo funciona con base en la competencia entre clústeres similares al del Valle del Cauca y precios de mercado distorsionados por los subsidios a la producción en economías desarrolladas, como Estados Unidos y la Unión Europea, e incluso en India, segundo productor mundial, donde el cultivo es motivo de políticas populistas.

La Superintendencia de Industria y Comercio bajo Juan Manuel Santos adujo que el diálogo técnico en el seno del clúster perjudicaría a los consumidores. Además ese gobierno se dejó influir por industriales que utilizan el azúcar como insumo y aducen que proteger el azúcar para mitigar el impacto de los subsidios mencionados es perjudicial para su competitividad, así se trate de cifras irrisorias en su costo de producción.

No entendió que el máximo beneficio social y económico no siempre corresponde al menor precio posible, ni que este tampoco produce el mayor beneficio al consumidor cuyos recursos pueden tener mejor uso con alimentos más sanos. Tampoco aceptó que la libre importación con reglas serias para determinar el impuesto arancelario en los casos en que sea necesario como medida de protección evita abusos por los productores.

Sorprende que la industria no haya explicado de forma clara esta situación a la comunidad del Valle, cuyo bienestar está en juego, ni al gobierno actual, más abierto que el anterior a la discusión seria sobre políticas públicas. El tiempo es oro.

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