Tartufos

Escuchar este artículo

Tartufos

Diciembre 22, 2019 - 06:40 a. m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

La Encuesta Empresarial, revelada esta semana en su más reciente edición, es un ejercicio que hace el diario La República desde hace una década y que consulta a 650 líderes del sector privado. A ellos se les pide que califiquen de uno a cinco a los altos miembros del gobierno, es decir, el gabinete ministerial y algunos funcionarios claves.

A diferencia de otro tipo de sondeos, aquí se sabe quiénes son los que contestan, porque el periódico publica los nombres de los 650. No hay ventajas de anonimato y nadie puede tirar la piedra sin que por lo menos se sepa que hizo parte de la muestra.

Es un interesante todos contra todos, porque, por ejemplo, los empresarios de la construcción pueden calificar políticamente al ministro de Agricultura o los banqueros evaluar al de Defensa o a la de Cultura. Ni se les pide a los consultados que hagan un seguimiento verificable a la gestión de los funcionarios, ni éstos presentan algún tipo de mecanismo con que evalúen sus actuaciones y que sirva a los empresarios de brújula. Es cuestión de percepciones.

La rajada fue total. Solo dos ministros, José Manuel Restrepo (Comercio) y Juan Pablo Uribe (Salud) pasaron el examen y casi raspando, con 3,2.
De resto, todos con saldo en rojo, quedando Alberto Carrasquilla (Hacienda) de penúltimo en la lista, con 2,5, siendo solo superado por la primípara Claudia Blum (Canciller), cuya más notoria ejecutoria es la metida de pata junto al embajador en los Estados Unidos, Francisco Santos.

Que los empresarios (parte de ese micromundo nacional de ciudadanos supuestamente bien informados) no den notas decorosas al gabinete, solo puede tener dos lecturas: o no saben bien qué hacen los ministros, y los califican con ligereza, o sí saben y son los ministros quienes no cumplen a cabalidad con sus responsabilidades.

Caso especial el del Valle del Cauca, uno de los departamentos mejor representados en el mundo empresarial. No solo por el papel de las grandes corporaciones en la economía colombiana, sino porque de aquí es el grueso de los dirigentes gremiales, entre ellos Santiago Castro (Asobancaria), Jaime Alberto Cabal (Fenalco), Juan Martín Caicedo (Cámara Colombiana de la Infraestructura) o María Eugenia Lloreda (Asocaña). Aun así, los ministros de la región, Claudia Blum y Carlos Holmes Trujillo, están entre los peor calificados.

En general, la encuesta parece reflejar cierta hipocresía de parte del empresariado nacional, que en numerosos actos ha aplaudido a rabiar a Iván Duque y le ha agradecido el haber presentado una reforma tributaria que en mucho beneficia sus negocios. Hecha a la medida, como dicen en la calle.

En público, el presidente Duque es una maravilla para los empresarios. Pero al contestar las encuestas le aplican todo el peso de la evaluación (un deprimente 2,8) y, de paso, tratan con dureza a Carrasquilla, a quien deberían brindarle el mínimo alivio de una nota en tinta negra.

Duque, que no cuenta con el respaldo del Centro Democrático en pleno, pareciera que tampoco tiene el apoyo real de sus muy queridos y consentidos empresarios. Escribió Molière: “Tartufo conoce a quien engaña, aprovéchase ofuscándole con cien apariencias y con su hipocresía le saca sumas a toda hora, adquiriendo además el derecho a censurarnos a todos”. Otro capítulo de la soledad de Duque.

***

Ultimátum.
Terco gobierno que no evalúa las armas no letales del Esmad y suspende el uso de las que sean más peligrosas.

Sigue en Twitter @gusgomez1701

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS