Principios

Principios

Mayo 12, 2019 - 06:40 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

Que no solo se modernizan las tecnologías a pasos acelerados. Los conceptos también mutan con el correr de los tiempos:

La honestidad no sirve de excusa. Todo el que ha pasado por una facultad de Derecho oyó aquel principio según el cual “la ignorancia de la ley no sirve de excusa”. Las normas, una vez promulgadas, se presumen de público conocimiento y deben ser respetadas. Sucede algo parecido con la honestidad, que no le sirve de excusa a un presidente si falla en que se tramiten en el Congreso las leyes que necesita para cumplir sus propósitos de gobierno. La transparencia de un presidente no es algo que haya que agradecer: es obligatoria. Y partiendo de la base de que el gobernante es una persona ética, se le exige efectividad en la gestión. No basta ser bueno para ser un buen presidente.

Morir dignamente sin matar la ley. Existe un amplio marco jurídico alrededor del derecho a morir con dignidad, que suele confundirse con la eutanasia (cuando incluye también los cuidados paliativos, la posibilidad de rechazar tratamientos innecesarios o la facultad de dejar una voluntad anticipada de qué debe hacerse si se llega a una situación en la que no es posible decidir). Nuestras leyes establecen el procedimiento específico para que un ciudadano elija la eutanasia como una de las maneras de ejercer ese derecho. Pero el homicidio por piedad sigue siendo un delito sancionado por el código penal y, en razón de que existen unas circunstancias de despenalización, es el médico que recibe la solicitud quien debe verificar que esas situaciones se dan el caso concreto. Este procedimiento está cubierto por la seguridad social y es gratuito. Las velas que se les encienden a los ‘doctores muerte’ y su particular manera de ejercer, bien podrían estar alumbrando la ilegalidad.

La guerra no siempre acaba con la verdad. Ariel Ávila desmitifica en su libro-estudio ‘Detrás de la guerra en Colombia’ creencias que se tenían por dogma. Dice Ávila que Andrés Pastrana ni le entregó el país a los guerrilleros, ni con los diálogos del Caguán se fortalecieron: las Farc-EP tuvieron en ese entonces cierto crecimiento marginal, resultado de un proceso que venía de años atrás (los que sí triplicaron su presencia fueron los grupos paramilitares). El Plan Colombia no nació en el marco de la lucha contra las drogas, y lo inspiró, más bien, el combate a la guerrilla. Por eso fue necesario fortalecer el discurso que unía a la subversión con el narcotráfico. Ronda al libro la idea de que las numerosas veces en que nos dijeron que la guerrilla estuvo a punto de ser vencida, no pasaron de ser populismo verbal de nuestros mandatarios.

El antisemitismo se desvanece en Colombia. El año 1492 recuerda una odisea y una vergüenza: el descubrimiento de América y la expulsión de los judíos (sefardíes) de España. Como una encomiable manera de reparar aquel atropello, España dio vida en 2015 a una ley para que adquieran la nacionalidad quienes demuestren ser descendientes de aquellos desterrados. El embajador Pablo Gómez de Olea les dijo a los periodistas de La República que la ley “ha tenido una incidencia especialmente grande, y en el último año y medio (se da) un incremento exponencial en las solicitudes de colombianos”. Qué exótico resulta ver a tanto compatriota devoto de Cristo escarbando en su pasado y pagando abogados para que se demuestre que desciende de judíos. Un pasaporte, el nuevo antídoto contra el antisemitismo.

Sigue en Twitter @gusgomez1701

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