Intolerancia

Intolerancia

Enero 11, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

Alguna vez leí la teoría poco juiciosa de que Mark David Chapman, el asesino de John Lennon, se había animado a dispararle al exbeatle tras una enfermiza lectura de ‘El guardián entre el centeno’, de J. D. Salinger. No se trataba de que la novela del excéntrico Salinger fuera una especie de detonador de la maldad, sino que en la mente de Chapman las aventuras del mediocre Holden Caulfield habían servido de puente para esa química mental que a veces desemboca en plomo.Tardé cuatro décadas en animarme a leer el libro, temiendo algún efecto mental desaconsejable, pero confieso que frases como “para conocer a una chica no hace falta demasiado sexo” o “los católicos siempre están intentando saber si tú también eres católico” no pasaron de generarme una mueca. Sigo tratando de encontrar la chispa de la violencia en alguna de sus páginas. ¡Como si se necesitara de mayúsculo esfuerzo para encontrar violencia en este mundo!Lo conversaba el otro día con Centeno, pero no el de Salinger, sino con un colega, Germán Centeno. Tiene él la magnífica particularidad de ser una de esas personas que uno identifica de inmediato con el concepto clásico de la caballerosidad. Centeno me hizo entender que no convivimos con la violencia, sino que hoy pareciera que es en la violencia donde hemos encontrado acomodo los colombianos. La violencia manejando, la violencia ejerciendo la política, la violencia opinando, la violencia trinando, la violencia entre vecinos, la violencia intrafamiliar… taxonomía cada vez más detallada de una misma manera de ser. Y a la que pretendemos esquivar, gracias a los medios de comunicación, escudándonos en eufemismos: ¿O no termina siendo menos grave y hasta ‘anestésico’ saber que una muerte no fue por causa de la violencia sino de la “intolerancia”? Intolerancia es ofender el credo ajeno, intolerancia es no respetar la música que otros disfrutan, intolerancia es no entender lo que otras culturas tienen por sagrado… pero, ¿matar a un vecino después de una discusión (por nimio que haya sido el motivo) es intolerancia? La intolerancia suena a atenuante para que nos traguemos la idea de que somos menos violentos cuando, en plata blanca, lo somos más. Lo dijo Ludwig Mies van der Rohe en su manoseada frase “menos es más” (el mismo de “Dios está en los detalles”).Aunque los campos son diferentes, no perdamos de vista que las autoridades hace tiempo no dan de baja o matan delincuentes o cabecillas al margen de la ley: ahora se los “neutraliza”, con lo que uno tiende a pensar que en vez de tiro hubo captura. Tienen las autoridades el uso lícito de la fuerza y de las armas, entendiendo que se ejerza dentro de los límites de la ley, pero, aún en ese espacio legalmente aceptado, no matamos: “neutralizamos”.Así las cosas, después de tantos años de las Farc y el ELN dedicados a protagonizar actos de “intolerancia” contra los colombianos, quiera la Providencia (no judicial, por supuesto) que rápidamente logremos “neutralizar” a tanto “intolerante” con la firma de una paz que nos lleve a todos hacia un nuevo país, no necesariamente regido por las novedosas ideas que han practicado estos “intolerantes” dentro y fuera de sus ¿“zonas de tolerancia”?Ultimátum: En Colombia, donde la vida no vale nada, y asesinan por un celular, unas vueltas de tienda o una bicicleta vieja, ¿hemos asesinado ya por una caricatura? En Francia y en todas partes, la civilización es un objeto de lujo que pocas veces está al alcance de la gente.

VER COMENTARIOS
Columnistas