Solo sobrevivir

Solo sobrevivir

Noviembre 02, 2018 - 11:55 p.m. Por: Gustavo Duncan

Al día de hoy la agenda del régimen venezolano se ha reducido a un solo tema: sobrevivir. De los tiempos de Chávez en que Venezuela se daba el lujo de llevar la iniciativa ideológica en América Latina y exportar el proyecto de izquierda populista no queda nada, salvo los giros periódicos de petróleo que Maduro todavía le hace a Cuba.

La caída de los precios del petróleo desnudó el fracaso monumental de las bases sobre las que se sostenía la revolución bolivariana. La redistribución y la reivindicación que se hizo hacia sectores históricamente excluidos nunca estuvo fundamentada en cambios en las estructuras productivas que se sostuvieran por sí mismas. Dependían exclusivamente de la renta petrolera y, al final de cuentas, no eran más que la cuota clientelista que debían pagar las élites chavistas para legitimar su poder. Ahora esa cuota se ha reducido a una simple bolsa de comida que, cada vez con menos frecuencia, llega a manos de las hambrientas clientelas del chavismo en forma de Clap, mientras que varios millones de compatriotas han migrado en busca de lo más básico: un poco de comida, medicinas y alguna posibilidad de futuro.

También desnudó la motivación esencial del grueso de la dirigencia chavista. La imagen de un obeso Nicolás Maduro despilfarrando lo que queda del tesoro del Estado en restaurantes extravagantes o de la hija de Chávez posando con billetes de dólares en las redes sociales como cualquier célebre reguetonera, por solo citar dos episodios de tantos, no dejan duda que el sacrificio impuesto a los venezolanos solo tiene como sentido enriquecer a una casta de burócratas y negociantes enchufados.

Al mismo tiempo que el mundo se asombra por la forma como una dictadura pudo destruir un país próspero en tan poco tiempo, sin necesidad porque podrían robar más y con mayor tranquilidad si no hubieran arruinado al Estado, se pregunta por qué el régimen chavista no cae. En gran parte porque uno de los pocos trabajos bien hechos de la revolución fue construir una base de militares leales y en gran parte porque contaron con suerte.

El ejército venezolano cuenta con más de dos mil generales. Para dar una idea del exabrupto, Estados Unidos que dispone del ejército más poderoso del mundo tan solo tiene 900 generales. Muchos de estos dos mil generales, además, en caso de caer el régimen se verían enfrentados a largas condenas de prisión no solo por violaciones a los derechos humanos sino por narcotráfico en cortes de Estados Unidos. Por ningún motivo van a dejar entonces que el régimen caiga.

La otra ventaja es que al interior del país no existe ningún ejército rebelde que plantee algún tipo de resistencia. Aunque no fuera una amenaza real en combate contra el ejército oficial, su existencia podría constituir la plataforma de entrada de fuerzas internacionales. Esa es precisamente la gran suerte con la que cuenta el chavismo, actualmente en la comunidad internacional no hay ambiente para una intervención, incluso a pesar de Trump y en un futuro próximo Bolsonaro. Tendrían que darse unas circunstancias muy especiales de enfrentamiento interno, más hambruna y crisis de derechos humanos para que suceda.
En un horizonte cercano no pareciera posible esa situación.

La gran ironía es que aunque la agenda del chavismo se redujo a su propia supervivencia, no pareciera que el futuro de los Maduros, Diosdados y demás estuviera en juego.

Sigue en Twitter @gusduncan

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