Ruptura inevitable

Ruptura inevitable

Mayo 24, 2019 - 11:55 p.m. Por: Gustavo Duncan

Al final la cuerda tenía que romperse. Era imposible para las Farc, como partido político en la legalidad, poder mantener su respaldo a Iván Márquez.

Una cosa es ser crítico de los incumplimientos del gobierno en puntos como la reforma rural integral, el catastro multipropósito, las curules de las víctimas, etc. -hasta podía soportarse el lenguaje desafiante y despectivo con las víctimas-, pero otra muy distinta es convertirse en fugitivo y renegar de haber entregado las armas. Sobre todo cuando pesan graves acusaciones de narcotráfico por cuenta de los videos de ‘Santrich’ y las declaraciones de un sobrino que se entregó a la Justicia de Estos Unidos.

Para ‘Timochenko’ era muy complicado no solo poder legitimar a las Farc como partido político con las actuaciones de Márquez, sino poder justificar ante la sociedad la propia validez y conveniencia del proceso de paz. Estaba en entredicho el compromiso que ellos como guerrilleros habían adquirido de abandonar las armas y cualquier tipo de práctica criminal.

La ruptura pone, además, las cartas sobre la mesa para el resto de actores en la arena política colombiana. En realidad, ‘Timochenko’, ‘Alape’, ‘Lozada’ y demás líderes de las Farc son piezas irrelevantes en esta contienda porque al fin y al cabo sus posibilidades dentro de las elecciones son muy pobres. Lo importante son las decisiones que ahora tienen que tomar quienes sí tienen mucho que decir en el futuro.

De quien se espera una reacción inmediata es de la JEP. Ya perdió la oportunidad de aprovechar el caso ‘Santrich’, al margen de la validez de la argumentación jurídica que impidió su extradición, para lanzar un mensaje en contra del uribismo de que no se trata de una justicia parcializada. Ahora prácticamente está obligada a resolver la situación jurídica de ‘Márquez’ lo antes posible. Si sus propios partidarios lo denuncian, ¿cómo la JEP va a poder mantenerlo en el proceso? Es una oportunidad de recuperar credibilidad luego del episodio ‘Santrich’.

Lo lógico es que el uribismo reclame que tenía razón en su argumento que el proceso fue un acuerdo de impunidad para criminales disfrazados de rebeldes. La pregunta va a ser la reacción de otros lados. De una parte, ¿qué posición tomarán las diferentes fuerzas de izquierda? Por ejemplo, Petro, Iván Cepeda y los más radicales, ¿seguirán apoyando a ‘Márquez’, ‘Santrich’ y demás renegados o cortarán de una vez por todas con ellos para no tener que seguir defendiendo lo indefendible? ¿Cuál será la reacción de los Verdes y la izquierda moderada? ¿Se pronunciarán sobre la decisión de ‘Timochenko’ o callarán al respecto?

De otra parte, están las opciones que se abren para fuerzas de centro que quieran superar la polarización. Defender el proceso de incorporación de las Farc a la vida política, dentro de los canales democráticos, es mucho más sencillo si personajes tan incendiarios y cuestionados como ‘Márquez’ son expulsados del partido y del proceso. De igual modo, es una oportunidad para venderle al país un discurso de reconciliación, de unión de fuerzas de todo el espectro que apuesten por pasar la hoja de la guerra y que quieran construir un acuerdo entre todos aquellos que reconocen la legitimidad de sus contrincantes por encima de las diferencias ideológicas.

Quizá ni ‘Timochenko’ sepa la ventana de oportunidad que abrió tomando una decisión que hace rato debió tomar. Ojalá país no la desaproveche.

Sigue en Twitter @gusduncan

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