Por fin y, ¿ahora qué?

Agosto 21, 2020 - 11:55 p. m. 2020-08-21 Por: Gustavo Duncan

Luego de tan larga cuarentena, quizá una de las más largas del mundo, el Covid-19 pareciera estar llegando a su pico en Colombia. Al menos, para ser más exacto, puede decirse que el país alcanzó la meseta: una situación en que los nuevos contagios diarios por el virus tienden a estabilizarse y por consiguiente no es de esperar que se incrementen los niveles de muertes diarias.

Las cifras más alentadoras provienen del comportamiento de las defunciones diarias por Covid-19. Si se toma el promedio de muertes de los últimos siete días, la cifra del jueves 20 de agosto es de 292. En julio 29 el promedio era de 297. Desde entonces las cifras han oscilado entre 294 y 324, con algunos saltos al interior de ese margen que son más producto de demoras en los reportes diarios de fallecimientos que en cambios bruscos en el comportamiento de la pandemia. Tres semanas de un comportamiento así de estable y horizontal señalan una pauta clara de estancamiento en el ritmo de incremento de la pandemia en Colombia.

La noticia es muy buena, además, porque la meseta se alcanzó en una situación donde el sistema de salud no colapsó. El número de respiradores, unidades de cuidados intensivos y camas hospitalarias no fueron desbordados por la llegada masiva de nuevos contagiados pidiendo atención médica para literalmente no morir ahogados. Hubo preocupación porque en algunas grandes ciudades la capacidad de atención alcanzó a acercarse a números rojos pero al final, con la llegada de nuevas UCI y el estancamiento en el número de nuevos enfermos, la situación parece estar nuevamente bajo control. La sociedad y los distintos niveles de gobierno merecen una felicitación por la forma como hasta ahora han logrado manejar la situación.

Lo que se espera en adelante es que en tres o cuatro semanas el número de contagiados diarios comience a bajar, al igual que los casos activos.
Esto es que el número de recuperados diarios es superior al número de nuevos contagios. Probablemente esta tendencia no se alcance a identificar en las cifras de recuperados y contagios porque dependerá de la capacidad del Estado de hacer pruebas y la estrategia óptima para frenar la pandemia apunta a destinar los exámenes disponibles a los posibles nuevos contagios y suponer que con el tiempo quienes tienen Covid-19 sanarán. Pero en el número de fallecidos diarios sí se verá una progresiva reducción de las cifras.

Ahora bien, ¿cuáles son los retos del Estado y de la sociedad al momento que la curva comience a bajar? El más apremiante es volver a encender la máquina económica. La caída de la producción y el empleo por cuenta de la pandemia supone una de las peores tragedias en la historia de Colombia el deterioro de las condiciones de vida de sus habitantes. El retroceso en la disminución de la pobreza y de la nueva clase media que se iba formando en el país va a significar una enorme frustración en el corto y mediano plazo.

Sin embargo, el Gobierno Nacional y los locales deben ser cuidadosos. Si encienden la máquina demasiado a prisa pueden venir rebrotes y sus subsiguientes cuarentenas. A Alemania y España, por ejemplo, les ha tocado volver a encierros focalizados. La apertura debe ser progresiva, considerando niveles topes de riesgos para evitar que el virus se salga de control.

La clave es tener en mente que antes de seis meses muy seguramente comenzará un proceso masivo de vacunación.

Sigue en Twitter @gusduncan

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