Nuevos iluminados

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Nuevos iluminados

Agosto 16, 2019 - 11:55 p.m. Por: Gustavo Duncan

El fortalecimiento de la sociedad civil ha sido uno de los grandes logros de la democracia. Un número impresionante de diversas organizaciones han surgido para, de manera efectiva, reclamar por el respeto a derechos fundamentales tanto al Estado como al resto de la sociedad. El resultado ha sido una sociedad más compasiva, muy alerta frente a abusos contra personas, colectivos, grupos y sectores sociales que por su situación y por tradición fueron vulnerables de una manera u otra.

Quienes por edad recuerdan los tiempos de la guerra fría seguramente son conscientes que prácticas habituales en ese entonces como el matoneo, el acoso a los homosexuales, el machismo, etc., serían intolerables y escandalosas hoy. El mundo se ha vuelto un lugar mucho más amable, tolerante y menos hostil. En principio, un ambiente propicio para el desarrollo de la democracia.

Sin embargo, las reivindicaciones desde la sociedad civil están llegando a extremos en que los propios valores democráticos comienzan a verse en riesgo. De cuenta de los nuevos iluminados, -activistas, políticos, intelectuales y demagogos-, va ganando fuerza la idea que es legítimo pasar por encima de derechos, valores y comportamientos de grandes mayorías.

En apariencias son asuntos simples como el hecho de alterar los hábitos alimenticios, -dejar de comer carne para evitar el calentamiento global-, o utilizar un lenguaje inclusivo, -referirse en masculino y femenino. Pero progresivamente las reclamaciones comienzan a tocar temas delicados en cuanto a las libertades individuales sobre las que se basa la gran construcción de la democracia liberal en occidente.

El tema más obvio es la legitimidad de la libre empresa, en particular en el derecho a organizar grandes corporaciones con objetivos de lucro que incidan en lo que la gente consume y en el trabajo de la gente. El ataque es a que sean agentes privados quienes influyan en el mercado y en el trabajo, sin considerar que es una transacción social enmarcada en relaciones libres. La sociedad puede despreciar los productos de la gran corporación y dejar de consumirlos. De igual modo los trabajadores pueden renunciar por los bajos salarios y las condiciones laborales.

Hay otros temas igual de preocupantes. Para muchos iluminados medios como FOX o RCN deberían ser prohibidos, al igual que partidos como VOX de España o incluso el Centro Democrático. Ciertas expresiones culturales, absolutamente legítimas en una sociedad libre, como la pornografía o las corridas de toros, también deberían ser prohibidas.
Al final de cuentas se trata de un viejo recurso, propio de la inquisición:  el de la superioridad moral para imponer los valores y hábitos al resto de la sociedad. Por eso, los iluminados son tan críticos de la democracia liberal, como lo admiten abiertamente en sus discursos. Si algo reconoce la democracia es que no existe la superioridad moral de los valores y hábitos individuales mientras no afecten los derechos de los demás.

De momento, el riesgo para la democracia se ve atenuado porque los iluminados distan de controlar los medios de gobierno, sobre todo los coercitivos, para imponer su visión de la sociedad. Pero no hay que olvidar que tanto Hitler como Chávez llegaron al poder gracias a las elecciones y desde allí hicieron trizas la democracia. Sus valores podían ser distintos al de los nuevos iluminados, pero el medio es el mismo.

Sigue en Twitter @gusduncan

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