La revolución del 5G

La revolución del 5G

Junio 07, 2019 - 11:55 p.m. Por: Gustavo Duncan

Algún comentarista dijo que la llegada de la red 5G va a constituir una revolución equivalente a la de la imprenta de Gutenberg. Si exageraba o no es objeto de discusión para expertos en tecnología. Quizá solo con el tiempo podrá saberse, no es poca cosa compararse con la imprenta.

Lo que sí es cierto es que 5G va mucho más allá de una simple evolución del 4G. La velocidad de transmisión de datos y la posibilidad de enlazar los objetos de uso cotidiano como automóviles, electrodomésticos, cocinas, etc., lo que se llama el Internet de las cosas, van a experimentar un avance impresionante. Pero eso es lo menos sorprendente.

El gran cambio va a venir de la disminución significativa de la velocidad de latencia, es decir, de enviar y recibir datos de vuelta. Sus implicaciones van a manifestarse en la posibilidad de implementar aplicaciones de realidad virtual que hasta ahora eran imposibles. Cirugías virtuales, verdaderas reuniones a larga distancia, operación de equipos sin humanos, etc., serán realidades que cambiarán no solo la organización y la división del trabajo sino la propia vida social.

Un ejemplo de cómo puede cambiar la vida cotidiana es que 5G va a ser una de las grandes soluciones a los problemas de tráfico en las megaciudades. Los movimientos de los vehículos podrán sincronizarse y cada vez la gente necesitará menos movilizarse a horas fijas para ir a trabajar. Para eso está la realidad virtual.

Ahora bien, la magnitud de las transformaciones también tendrá sus consecuencias políticas. Es más, ya las está teniendo. China, que se convirtió en la primera potencia económica del mundo a punta de transferencias y copias de tecnología, hoy está a la vanguardia del desarrollo de la 5G. Tanto, que ya Trump ha emprendido una cruzada contra Huawei para tratar de posicionar firmas de Estados Unidos en la competencia por el 5G. Es un esfuerzo inútil. Al final la tecnología se impondrá en los mercados, con o sin sanciones, porque la sociedad no va a privarse de las ventajas de un mundo con mayor velocidad de datos.

El temor a que sea un Estado comunista quien controle los principales flujos de información en el mundo causa pánico a muchos. No es infundado. Los chinos podrían sabotear operaciones como la explotación petrolera, la distribución de energía eléctrica, los acueductos, etc., en caso de guerras o, incluso, de tan solo tensiones políticas. Además, podrían espiar a todos quienes se conecten a sus redes. El riesgo del intervencionismo virtual se convirtió en un riesgo real.

Sin embargo, es un riesgo que tiene mucho de infundado. Así como China copió y adaptó las tecnologías del resto del mundo, el resto del mundo lo va a hacer con la tecnología del 5G. Será inevitable. Probablemente después de que la copien podrán mejorarla.

De otra parte, la contracara de la posibilidad de espiar e intervenir en las comunicaciones que abrió internet es la revolución en la posibilidad de comunicarse. Nunca antes el mundo había tenido tantas posibilidades de comunicarse, de transmitir en tiempo real videos, fotos, audios y testimonios sobre lo que en verdad ocurre. La capacidad de los gobiernos de ocultar la realidad, incluso de maquillarla, se ha limitado a niveles inéditos en la historia.

Los chinos, o cualquier potencia, podrán espiar y sabotear en línea pero será imposible silenciar a miles de millones de personas comunicadas en línea.

Sigue en Twitter @gusduncan

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