El estipendio

Febrero 27, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-27 Por: Gustavo Duncan

Una de las decisiones más injustas del proceso de paz podría darse al interior de las mismas Farc. Existen versiones, bastante reiterativas, que apuntan a que la jefatura de las Farc pretendería que el estipendio que se tiene planeado para cada uno de los guerrilleros no sea consignado directamente en sus cuentas personales sino que sea administrado por la organización política que se cree a partir de los acuerdos.La magnitud de la injusticia si la jefatura de la Farc logra obtener esta concesión en los acuerdos finales tiene que comprenderse en dos planos. En un primer plano, sería totalmente injusto con el resto de partidos y movimientos políticos en las elecciones. Si se supone que las Farc desmovilizarán como mínimo 10.000 combatientes y que cada uno recibirá un par de salarios mínimos mensuales durante dos o tres años, al final dispondrán de al menos $312.000 millones para hacer política. Es decir, tendrán suficientes recursos para apabullar a las gatas, los Martínez, los Yahir y demás financiadores electorales de turno.Eso sin mencionar la forma en que los desmovilizados quedarán sujetos a las órdenes y a las decisiones de la jefatura política de las Farc. En el momento que opten por alternativas políticas distintas, escojan ser representados por otro tipo de movimiento o, simplemente, se rehusen a hacer campaña por los candidatos de las Farc, les serán negados los recursos para su reintegración en la sociedad. Bajo el argumento que deben ser las propias Farc las que administren la reinserción a la legalidad de su tropa cualquier tipo de libertad política quedará anulada.En un segundo plano, está la injusticia con los campesinos y colonos que fueron reclutados, en muchos casos a la brava, para conformar la tropa rasa de la guerrilla. Sobre ellos recayó la mayor parte del esfuerzo y de los sacrificios de la guerra. Fueron quienes pusieron la carne y la piel en la primera línea de fuego contra la Fuerza Pública y contra los paramilitares. Solo hasta mediados del 2000 los miembros del secretariado comenzaron a sentir que también podían morir en la guerra. No mucho después de que Reyes, Cano y Jojoy fueran abatidos se comprometieron por primera vez con un proceso de paz serio, no un pretexto para obtener ventajas estratégicas en lo militar.La financiación del proceso de reintegración a la sociedad no tiene nada que ver con la financiación de una organización política. El estipendio tiene como sentido que los combatientes rasos dispongan de un ingreso mínimo durante su proceso de readaptación a la vida social en condiciones pacíficas. Este ingreso deberá servirles para sobrevivir mientras se capacitan en algún tipo de oficio o emprenden algún negocio, se recuperan de cualquier trauma físico o sicológico heredado de la guerra y se esfuerzan por conseguir el perdón de sus víctimas y por reconciliarse con las comunidades. Por lo que cambiar el sentido del estipendio es quitarle la posibilidad de un tránsito menos problemático y violento a quienes como guerreros fueron los que más sufrieron durante el conflicto.En el fondo, la pretensión de las Farc es replicar el modo comunista de controlar la producción de riqueza. En Venezuela, por ejemplo, el salario de los médicos cubanos es cobrado directamente por el gobierno de los Castro que se queda con el grueso de la paga. Ojalá lo de quedarse con el estipendio solo sea un rumor.

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