La tragedia americana

Mayo 29, 2022 - 11:55 p. m. 2022-05-29 Por: Guillermo Puyana Ramos

La matanza de niños en la escuela primaria Robb en Uvalde, Texas, puso nuevamente a Estados Unidos en los titulares por otra de sus epidemias, la posesión de armas en los hogares americanos. Uvalde es un diminuto pueblo con 16.000 habitantes, 80% de ellos hispanos. Desde el 24 de mayo Uvalde tiene una estadística de muertes violentas peor que la de El Salvador con todo y su guerra de maras.

La tragedia sucedió en vísperas de la convención anual de la Asociación Nacional del Rifle, lo que llevó una vez más a que el discurso sobre las causas y sus consecuencias se ideologizara para impedir adoptar una política correcta que evite más matanzas de ciudadanos a manos de desequilibrados y asesinos a propósito, en escenarios en los que las personas deberían estar seguras: las escuelas, los sitios de culto, los conciertos.

Estados Unidos es el único país del mundo que tiene más armas en las casas de sus habitantes que personas, una relación de 1 a 1,3. Hay Estados en los que no hay límite para comprar ni poseer armas, en Texas la ley permite portar armas al cinto y adquirirlas sin restricciones. Una política restrictiva debería imponerse cuando las masacres las protagonizan personas a quienes no se hace mayor verificación y pueden adquirir las armas y municiones que quieran. Si uno quiere un fusil de asalto de un calibre suficiente para penetrar blindajes, no tiene qué explicar nada, igual si quiere tantos proveedores que podrían disparar mil veces en instantes, o herramientas para modificar lo que ya es letal para hacerlo más mortífero como hizo Stephen Paddock quien en 2017 disparó desde el piso 32 de un hotel a una multitud en un concierto en Las Vegas, matando a 60 personas y dejando 411 heridas. Paddock usó 23 fusiles modificados para disparar 100 balas continuas.

Siendo la estadística consistente, la discusión no está basada en hechos sino en suposiciones y principios ideológicos, como el porte de armas como un principio constitucional inmanente que surge de la Segunda Enmienda que se diseñó hace 230 años para permitir organizar milicias con el fin de resistir una tiranía, no para llenar de armas los hogares y dejar las armas en individuos, lo contrario a una ‘milicia organizada’.
Donald Trump, conferencista principal de la convención de la ANR recitó en medio de aplausos el estribillo de “un hombre malo con un arma solo puede ser detenido por un hombre bueno con un arma”.

En la ideología que divide hasta los cimientos la sociedad americana, el interés público no importa, pues el debate entre derechos individuales y responsabilidades sociales es irreconciliable. La misma división que anula la capacidad de decisión respecto de las armas, genera áreas de riesgo en relación con las drogas causando desastres humanitarios como el documentado día a día por Kim Gary en la avenida Kensington en Filadelfia. Busquen en YouTube la más horripilante descripción gráfica del problema de los opioides en las calles americanas.

Pasa igual con los derechos de las personas transgénero a usar el baño de su elección. El punto no es la identidad sexual, sino que se ha creado un vacío riesgoso en el que un hombre puede aparentar ser transgénero y entrar al baño de niñas. Estados Unidos está sentado esperando el primer caso de una violación de un depredador que se aprovecha de esos vacíos creados por la hostilidad ideológica que impide llegar a medidas consensuadas basadas en ciencia y el interés público, porque lo que les importa a republicanos y demócratas es ganar sus controversias partidistas, no la gente.

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