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Oasis

Junio 27, 2021 - 06:20 a. m. 2021-06-27 Por: Gonzalo Gallo

Te amo, Dios mío. Veo que una persona sin voluntad es una veleta, un ser frágil que acaba dominado por los vicios y por los demás.

Alguien así sucumbe en las crisis, rehuye el esfuerzo, no tolera la frustración o acaba como un adicto.

Por eso soy sabio si insisto en educar mi voluntad con disciplina y mucha dedicación. Ser espiritual no es de raticos.

Te amo, Dios que eres mi fuerza. Me dedico a actuar como un ser de amor, me exijo, me pulo y cumplo mis compromisos.

Ser espiritual es una paciente labor de escultura interna que me lleva a mejorar y acepto que otros me corrijan.

La verdad es que aquel que me exige es quien me ama. Por eso, contigo Dios mío, soy agradecido.

Destierro el inconformismo con una fe de acero y una esperanza inquebrantable. Gracias, Señor, eres el amigo que nunca falla.

Para irradiar amor y luz necesito alimentar mi alma cada día durante un buen tiempo como lo hago con mi cuerpo.
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