Oasis

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Junio 30, 2019 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

El saludo de un indígena maya era: "In lake'ch", que significa "yo soy otro tú", o “tú y yo somos uno, todos somos uno”.

A este hermoso saludo el otro contestaba: “Hala ken”. Algo así como “tú eres otro yo”. Y es que todos somos uno en Dios.

Este saludo refleja la misma comprensión unitaria de muchos orientales y de los místicos que no ven separación.

Según esta visión todos somos lo mismo, somos uno en distintos cuerpos y distintos procesos.

Lo que le hago al otro me lo hago a mí mismo, sea que lo odie o lo ame, lo atraiga o lo rechace.

Cada ser es una chispa de la divinidad, somos hermanos porque somos hijos del mismo Dios Padre y Madre.

Sentirte uno con todos derriba los muros de la intolerancia y te pone en un estado de gracia: Amas con amorosa compasión.

Ya no puedes juzgar con ligereza, entiendes a todos, y al que falla solo lo ves como un ser inconsciente con amorosa compasión.

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