Oasis

Oasis

Agosto 28, 2018 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Una de las más gratas y valiosas experiencias de la vida es cuando acallas el ego orgulloso y aparece una profunda humildad.

No hay nada qué exhibir o defender, cero jactancia, cero imposiciones y la consciencia de que no eres mejor que nadie.

Con un amor humilde impregna todas tus acciones, ya que les da otra tonalidad, y las viste de hermosos colores.

Pocas virtudes te regalan más ganancias que la sencillez que te aleja de conflictos y de espinas.

Jeshúa fue humilde como su hermosa madre Miryiam, y de ellos puedes aprender a caminar sin ego.

Reconoce tus dones sin arrogancia y también sé consciente de tus errores, tus vacíos y tus limitaciones.

Eso sí, huye de esa falsa humildad en la que te rebajas para que te ensalcen y te digan: “eres muy especial”.

El ego es tan recursivo que suele buscar elogios y reconocimiento cuando afirma “no valgo nada” o “no tengo cualidades”.

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