Oasis

Oasis

Agosto 26, 2018 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

El Papa Francisco ha asumido con coraje y resolución el gran mal de la pedofilia y los abusos sexuales del clero.

Está haciendo lo que anteriores pontífices y jerarcas eludieron ya que se dedicaron a ignorar o encubrir.

El sábado en Irlanda expresó su “vergüenza y sufrimiento” ante el fracaso de la Iglesia por no haber afrontado de forma adecuada “los crímenes innobles” del clero.

Dijo: “No puedo dejar de reconocer el grave escándalo causado en Irlanda por los abusos a menores”.

Lo que falta por ver es que decisiones y qué cambios va a hacer la Iglesia para no quedarse sólo en pedir perdón.

Eso es lo que urge porque ya en Chile le dijeron: “No queremos más perdones, queremos acciones”.

Duele en el alma pensar en los abusados y que una minoría de seres sin ética ensucien todo lo bueno que hacen la mayoría de los sacerdotes.

Es un gran mal que crea fracturas en la fe de los creyentes y le hace un gran daño a la Iglesia; mucho menor que el causado a las víctimas.

VER COMENTARIOS
Columnistas