Oasis

Oasis

Marzo 19, 2018 - 11:30 p.m. Por: Gonzalo Gallo

La mujer de un investigador sufría al verlo desentendido de ella y de los dos hijos, enfrascado entre libros, probetas, ácidos y químicos.

Un día, al anochecer, él escuchó unos sollozos en la sala de la casa, dejó el libro que tenía en las manos y fue a ver qué pasaba.

Encontró a su mujer llorando sin consuelo, recostada sobre un diván. En lugar de conmoverse se encendió en rabia y le dijo:

“las mujeres creen que todo se arregla llorando. El mundo cambia con ideas no con emociones. Esas lágrimas no son más que agua, mucosa y sal”.

La esposa no daba crédito a lo que había escuchado y, más desolada que nunca, se retiró a la habitación de su hija.

Al otro día volvió donde sus padres con los dos hijos y, por la noche, cuando el científico llegó, halló la casa vacía y esta nota:

“Esto es celulosa con colorantes orgánicos llamados tinta; yo y tus hijos, un simple agregado de huesos, carne y nervios, te decimos hasta nunca.

Ojalá algún día con la masa gris de tu cerebro encuentres en un laboratorio el corazón que se te perdió”.

VER COMENTARIOS
Columnistas
AHORA EN PORTADA
En hechos aislados, pero el mismo lunes, dos menores de 8 y 9 años de edad fueron encontrados sin vida en sus viviendas.
Durante el velorio de Jean Carlo Asprilla Riascos, la policía y algunos asistentes se enfrentaron luego de que la comunidad reportara disturbios y tiros al aire.
Publicidad