¡Se acabaron los niños!

¡Se acabaron los niños!

Septiembre 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Mejor sería decir se acabó el concepto que teníamos sobre lo que es un niño o una niña. Ha caducado, por completo, la idea de que un chico es una persona frágil, insegura, tímida, dependiente, incapaz de valerse por si misma. Los niños y las niñas de hoy se salieron de nuestro molde y casi podría decir que la niñez es una etapa de la vida que puede durar unos 6 años, máximo 8. De allí en adelante la preadolescencia irrumpe con fuerza en la vida de estos chicos que sorprenden con su seguridad, su desparpajo, su ‘atrevimiento’, su propósito en querer alcanzar su sueño.Claro, tiene bueno y malo. Existirán quienes sientan que “se está perdiendo” lo “lindo” de antes, pero también existirán de los que creen (allí me incluyo) que es la evolución y el mundo va para adelante construyendo un modelo diferente de ser humano. Si vivo con espejo retrovisor, sentiré que es un despelote porque lo de hoy no se ajusta a los parámetros conocidos. Pero si miro para adelante podré aceptar que es diferente y es necesario hacer ajustes para adaptarnos al momento.‘La Voz Kids’ es una radiografía impactante de una nueva Colombia. O de una nueva generación (¿universal?) de niños y niñas. Se presentaron 17.000 candidatos y estamos en la eliminación de la eliminación. Claro, han llegado los mejores, pero son extraordinarios. Son espontáneos, arriesgados, pícaros, seguros. Ni siquiera el jurado, totalmente seductor logra engarzarlos. Van por lo que quieren. Son capaces de controvertir al adulto, no se dejan mangonear y pueden enfrentarse a un escenario con cientos de ojos sobre ellos. Tienen el desparpajo de saber lo que quieren. Puede que detrás exista una frustración de un padre o una madre y el ‘aliento’ de ellos alimente la historia y los sueños de esta nueva generación. Qué tanto los sueños fallidos de papá y mamá son el combustible de los hijos para desear ser artistas y ‘complacer’ el anhelo de sus ancestros. Porque hasta las profesiones y los oficios están ‘marcadas’ por la historia familiar, ya sea para compensar, reparar o expiar los pendientes del alma familiar. Pero es obvio que son extraordinarios. Y como el árbol genealógico siempre está presente en nuestra vida, es interesante otear qué tanta es la influencia de la frustración en esas actuaciones infantiles. Al final de las presentaciones varios de los niños y de las niñas lloran, lo que es muestra del impacto del momento lo que es absolutamente sano para su equilibrio emocional. Estas lágrimas retratan el estrés de haber vivido el acontecimiento pero hasta ahora ningún niño se ha doblegado en el escenario. Resisten, aún más, se crecen y logran controlar emociones y nervios para realizar presentaciones muy seguras.Son ‘otros’ niños y es hora de que los adultos nos preparemos para convivir con esta nueva modalidad de chicos. No es anhelando regresar al pasado, sino tratando de adecuarnos a la combinación de evolución, tecnología, madurez infantil, impacto de medios y publicidad, necesidad de autonomía, como debemos prepararnos para la realidad de lo que hoy se vive. Mucho se ha dicho sobre la madurez biológica de los niños, a partir de 1990 cuando ya en Alemania se logró probar el cambio evolutivo en los cerebros infantiles. Ahora lo vemos en su comportamiento y no podemos frenarlo o peor aún, descalificarlo, alegando que no se parece a nuestra infancia. Sería más una actitud cobarde que madura. Aún más, sería aceptar que nos quedó grande el presente. Y más grande aún, ¡el futuro!

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