Los maestros, ¿estáticos?

Escuchar este artículo

Los maestros, ¿estáticos?

Mayo 11, 2020 - 11:35 p. m. Por: Gloria H.

Y ahora, el día del maestro con la necesidad urgente de revisar la educación. Sé que para una gran parte de la sociedad la economía es lo prioritario pero si no se revisa cuál es el sentido de la educación, nuestros hijos y nietos se verán abocados a más de una pandemia como esta y lo que quisiéramos es que no los cogiera con la misma impotencia que nos tocó vivirla ahora. Porque el mundo cambió y no se puede seguir añorando el pasado.

En una extraordinaria entrevista el Ministro de Educación de Francia habló de un antes y un después y cómo no se puede volver al materialismo e individualismo actuales. Pero este cambio de mentalidad pasa por la educación. Sin modificar las creencias no estamos haciendo nada.

La educación es integral y no solo está para transmitir conocimientos. La asignatura obligatoria de todos, para todos los niveles, es manejo de la frustración. ¿Qué tanto se está trabajando? ¿Cómo se transmite? ¿Cuántos profesores han hablado al menos de incertidumbre, muerte, desempleo, equidad, hambre, desigualdad? No importa el nivel educativo del estudiante, cada edad tiene capacidad de asimilarlo con metáforas y ejemplos.

Para los trabajos intelectuales siempre habrá tiempo. Pero la carga emocional puede ser una bomba con fecha de vencimiento. Esta crisis plantea muchos interrogantes sobre la clase de ser humano que quisiéramos formar. El capitalismo y el individualismo deben expirar para dar paso a la solidaridad y la equidad. ¿Cómo formar en estos nuevos paradigmas? ¿Educamos para las certezas (Newton) o educamos para la incertidumbre (cuántica)? Esa es la próxima normalidad que es urgente abordar desde las aulas de clase.

Un muy buen ejercicio pedagógico es observarnos (sí observarnos) cuál es la reacción ante esta crisis. Es la hora de poner en práctica ‘en vivo y en directo’ toda ‘la carreta’ que se les transmite a las nuevas generaciones. ¿Usted mamá o papá quiere hijos pacientes pero explota como polvorín ante un inconveniente? No podemos olvidar que no solo los computadores enseñan: las actitudes de hoy son los mejores maestros de las nuevas generaciones. Nos ven y nos copian.

Entonces, aprendemos de nuestros errores, de lo que vivimos, de cómo actuamos y tener un recuerdo escrito de ello, ayuda para no repetir. Cuántas veces buscamos historias de otros para aprender sobre sus vidas, olvidando que es la propia historia la que más enseña. Hacer conciencia de lo vivido es la manera más sana de madurar. Para empezar (sencillo) escribir, la bitácora del día a día, el libro de la propia historia es un extraordinario manual de crecimiento. Tiene el estigma de diario de quinceañera, pero es absolutamente terapéutico como herramienta de auto conocimiento porque la reflexión sobre el acontecer diario es lo que ayuda a madurar. Eso se llama autoconciencia, conocerse a sí mismo.

Para el día del maestro (o de la educación) debería abrirse una convocatoria de ideas sobre lo que podría ser educar. La sociedad toda, exige una revisión. No hay una sola respuesta pero es obvio que llegó la hora de escuchar más al ser integral y menos al ser racional. Hoy, hijos de la razón estamos frente al resultado de su poder. Trump, Bolsonaro, Hitler, Mussolini, cuatro hombres ‘educados’ que han jugado con el mundo. ¿Queremos perpetuarlo?

Sigue en Twitter @revolturas

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS