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Kamala

Noviembre 16, 2020 - 11:35 p. m. Por: Gloria H.

Alguien dijo que la imaginación es la loca de la casa. Va y viene, por ratos es agradable dejarla ir y venir. En definitiva en el imaginario todo es posible. Se habla mucho de la vejez de Biden puesto que es el presidente más longevo en la historia de USA. Para aceptar su nominación entro corriendo al escenario, mensaje subliminal: tengo vitalidad, mi cuerpo es ágil, mi mente también. Las percepciones que se tienen de una persona influyen en nuestras expectativas. La idea de que es viejo (cercano a la muerte) puede generar desconfianza. Más de la que su ‘equilibrado’ antecesor está presto a dejarle. Pero allí está dispuesto a enfrentarse a la desconfianza de por lo menos 70 millones de personas. No es fácil, nada fácil.

Pero si sucede algo, si la vida no le alcanza, su vicepresidenta Kamala, estaría allí, lista para dirigir a los Estados Unidos de América. Para muchos, una inmensa satisfacción, una oportunidad de equilibrio, una mirada femenina para dirigir y gobernar. Otras ya lo hacen y con muy buenos resultados. En el mundo actual estas mujeres gobernantes pareciera que tienen energía de colaboración, ética, solidaridad y conocimiento humano y profesional, lo que brinda mejores condiciones de vida. Sin temor a exagerar es como si los hombres hubieran agotado ya su oportunidad, han llevado al mundo a extremos de violencia y guerra desproporcionados y es hora al menos de ensayar algo diferente. ¿Qué tal mirada de mujer?

Por todo lado se escuchan y ven peleas, discusiones, ofensas entre los hombres que dirigen el mundo. Con excepción de muy pocos, el gobernante que se va, lleva su guardado y el que llega aporta facturas para seguir en el mismo cuento. (¿Recuerdan a Macías y su desatinada cuenta de cobro?). Es desesperante el panorama mundial y como dice la frase ‘haciendo lo mismo las cosas no cambian’. La opción de Kamala como futura Presidenta, sustituta o como principal, es oxigenante y esperanzadora. Más de lo mismo ¡no! Perder el poder es enloquecedor, si no que lo digan personajes como Trump, Uribe, Maduro para hablar de los que a diario ‘padecemos’. Estos hombres aferrados al poder han llevado al mundo al límite, al borde del precipicio.

Si, a los hombres los educan mujeres, muchas sometidas a sus parejas que deciden inconscientemente compensar su frustración privilegiando al hijo y ayudándolo a construir su proceso acelerado de Narciso. Pero la hermana del preferido, hija de la misma madre, capta desde allí la desigualdad, la discriminación, que se puede convertir en autoestima bajísima o por el contrario en motor para querer salir adelante.

Estamos en vísperas de celebrar el Día de la ‘No violencia contra la mujer’ que no sólo es producido por un puño como los que Queiroz legitima, sino también por el trato y discriminación recibido por sus padres en el mismo hogar. La mujer moderna con su energía femenina, con apoyo de otras miradas de mujer, saca la cabeza y quiere un nuevo orden. Allí esta Kamala apoyando, atreviéndose, sirviendo de esperanza.
No es comparable con Marta Lucía cuya energía es absolutamente patriarcal y masculina. Fue un relleno y no da más porque su estructura mental no tiene agallas de coherencia e independencia. Soñar con una esperanza a través de Kamala no es utopía. “Tengo un sueño”.

Sigue en Twitter @revolturas

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