El abuso de Dávila

El abuso de Dávila

Junio 07, 2011 - 12:00 a.m. Por: Gloria H.

Al alma no se le pueden tomar radiografías. Y el que se tipifique un abuso sobre lo más sagrado que puede tener un ser humano como es su confianza o su dignidad, representa un delito de dimensiones desbordadas. Quien abusa sobre el mundo material, claro, comete un delito motivado por la avaricia, ansia de poder, ambición, egoísmo…. Pero cuando el abuso es al alma, cuando alguien se aprovecha del amor para abusar, allí sí el autor bordea los límites de la condición humana, como si se hubiera convertido en un monstruo. Y puede llegar a ser más grave aún que el abuso físico… La huella es imborrable y dinamita la confianza en lo humano. Por eso la conducta de Juan Manuel Dávila frente a su exnovia Valerie Domínguez, debería recibir una doble dosis de sanción. Por abusar del país y por abusar de la confianza a nombre del amor. No sé si el amor pueda ser evaluado por los jueces, pero debería. Sobre todo porque una persona enamorada está, en términos estrictos, “fuera de sus cabales”, ha dejado de ser ella para fundirse con el ser que ama. Luego despertará, sí, pero el enamoramiento al pie de la letra es un estado de idiotez. Y eso lo deben conocer los jueces de la República.El amor cambia de perspectiva los hechos de la realidad. Cuántos casos se ven de mujeres –en especial- que firman las escrituras de sus casas, sus negocios, entregan la firma en el banco y miles de circunstancias más, “a nombre del amor”. Para que ‘su amor’ no se vaya o posteriormente no se los reproche. “No fuiste capaz…”, o “por tu culpa”. Es allí donde se juntan el dinero y el amor, y el corto circuito es nefasto. Alguna vez escuché que existe un país en el mundo donde está prohibido, por ley, que la pareja ceda o firme a nombre del cónyuge. Pero Valerie firmó y su novio-esposo la hizo firmar bajo el chantaje más demoledor de todos: el amor. La legislación colombiana tipifica el abuso como un delito. Abuso según el diccionario es: “aprovecharse, propasarse, extralimitarse”. Pero el “abuso de confianza” es ‘la tapa’ de la arbitrariedad, porque es aprovecharse de lo más sagrado que puede existir en las relaciones humanas, la confianza y, en este caso, el amor.Ahora Dávila se pudo equivocar, está bien, se “le fueron las luces”. Pero si es un ser honesto debería hablar y explicar. Pero el que además del chantaje afectivo hoy se quede callado, lo retrata de cuerpo entero. Engaña al país, engaña la Ley, engaña a su novia… es totalmente coherente en lo que vivencia y practica, el abuso. No quiero pensar que ésta sea la conducta típica de los costeños en el amor: Lafaurie y los golpes tenaces a su esposa hace algunos años, Viñas que la asesina y ahora Dávila que la explota. Los 3 costeños ‘bien’ educados, preparados. Sin contar claro a los Nule y toda su camarilla, abusadores en otro terreno, pero al fin y al cabo abusivos. Porque no se es abusador ‘sólo’ en determinados casos. Quien es capaz de aprovecharse de algo tiene ‘licencia personal’ para abusar en cualquier terreno. Dávila debe pagar una sanción simbólica, además de la legal. Los abusadores de este estilo deben merecer sanciones especiales, de vergüenza social, para que puedan experimentar de alguna manera la inmensa repercusión de su falta en un terreno donde no existe ni plata, ni poder, ni apellido que pueda compensar el daño. Juan Manuel Dávila es hoy la representación de lo más oscuro que anida en el corazón humano.

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