¿De qué nos enfermamos?

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¿De qué nos enfermamos?

Julio 02, 2013 - 12:00 a. m. Por: Gloria H.

La senadora Gilma Jiménez, férrea defensora de los niños y niñas, murió en Bogotá a causa de un cáncer de útero. La ‘madre’ de los niños colombianos muere de cáncer en la matriz, el lugar donde se gesta la vida, el ‘recipiente’ donde se ‘hacen’ los niños y niñas que a ella tanto le dolían. ¿Coincidencia? ¿Fatalidad? ¿Qué pudo suceder para que un ‘inesperado’ cáncer en el útero terminara con su vida? ¿Existe alguna explicación posible para tan sorprendente coincidencia?Para la medicina aleopática las enfermedades son la expresión de un inconveniente en algún órgano del cuerpo y por lo tanto hay que tratar de curarlo lo más rápido posible. Para muchas otras escuelas y corrientes filosóficas que tienen relación con la salud y en definitiva con el ser humano, la enfermedad es un lenguaje. Nos enfermamos de lo que tenemos que enfermarnos, es decir, de lo que es necesario ‘hablar’ y que no se ha podido expresar de otra manera. Somos seres integrados y el cuerpo no es tan sólo un empaque o una máquina que hay que ‘reparar’. La enfermedad refiere siempre a un conflicto que el cerebro no ha logrado solucionar y entonces el cuerpo ‘lo enfrenta’ como medida ‘obligatoria’ para encontrar una respuesta. El resultado depende de las decisiones que se asuman. Puede optar por ‘investigar’ qué sucede y asumir los correctivos necesarios (a veces largos, a veces impactantes), con una mirada integradora, o correr por la pastillita que envolate el conflicto. Cada quién elige. Pero la enfermedad es un lenguaje que requiere ‘traducción’ y no puede limitarse tan solo a la parte física.No, esto no es fácil de aceptar para una gran parte de la Medicina tradicional que necesita con urgencia soluciones instantáneas para mostrar eficiencia y resultados. Entonces los fármacos y medicamentos resultan ‘salvadores’. Así el conflicto no se enfrenta sino que se perpetúa. De un órgano se pasa a otro y otro. Y la droga arregla este pero lastima aquel… el negocio interminable de la salud. Ganan todos: los médicos, los laboratorios farmacéuticos, los políticos, pero pierde el paciente. Él, queda amarrado a la rueda infinita de droga, médico, especialista, clínica, sin hacer ninguna clase de cambio en su forma de vida. No hay conciencia de lo que sucede (ni hay la intención de que tome conciencia) y entonces el ciclo se perpetúa incondicionalmente.Las enfermedades hablan también de la historia familiar porque el ADN guarda la información requerida de muchas generaciones. Y si una generación vivió una dificultad sin encontrar solución, el pendiente familiar continúa. La enfermedad entonces se puede presentar en algún miembro de la familia actual y ‘habla’ como una manera de ‘recordar’ el pendiente que debe afrontarse con conciencia para solucionarlo. ¿De qué tamaño fue la frustración de la senadora Jiménez cuando no logró su objetivo con los violadores de niños? Pero, más atrás hacia su historia personal y familiar, ¿por qué escoge precisamente esta temática y la afronta con tanta garra y decisión? Investigaciones realizadas en la Universidad de París VII, hablan de “la problemática inconsciente de la reproducción humana y la psicopatología perinatal donde se señala que a veces existe una relación directa entre el deseo de un hijo y un duelo no realizado”. Descodificación biológica, una rama moderna de la Medicina intenta aproximarse a estas respuestas, desconcertantes para las mentes racionales.Las enfermedades son maneras de enfrentar conflictos. Sorprende encontrarse con el significado del cáncer que no es el inicio de un problema sino la ‘forma’ como el cuerpo buscó arreglar lo que no pudo enfrentar. ¡Desconcertante pero apasionante estudio!

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