¡Cómo se parecen!

¡Cómo se parecen!

Diciembre 03, 2018 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

Petro está en líos. Su imagen fue duramente golpeada. Pero no sólo por apariencia sino por la contundencia del video. Sus incondicionales (y fanáticos) seguidores no saben cómo justificarlo. Claro, no puede faltar la excusa de que es cortina de humo para tapar otro escándalo. El de la otra orilla. Cada ‘bando’ se ataca, contraataca y esgrime razones para no dejarse acorralar.

Como sea, utilizando la máxima (que no es de Maquiavelo) de “el fin justifica los medios”. Pareciera una competencia de enlodamientos. A ver cuál sale más sucio (o más limpio), más untado (o más inmaculado) de la alcantarilla donde se encuentran.

Observando ‘la película’ desde la tribuna, la conclusión elemental es que ambos son idénticos, ambos se parecen porque como dice la máxima popular los extremos se atraen. La dualidad no es sino una frontera que pretende separar lo imposible. Las posiciones radicales siempre esconden su contrario.

Petro es a la izquierda lo que Uribe es a la derecha. En este momento, pareciera que el partido está empatado. De lado y lado hay acusaciones demostrando cómo se maneja el poder político desde el egocentrismo y la imposición de una ideología a costa de cualquier sacrificio. Los seguidores de Petro son idénticos a los de Uribe. Bolívar, Hollman Morris son la versión izquierdista de José Obdulio o Macías. Lo importante es interpretar tratando de mostrar los errores y fallos del otro bando pero jamás aceptando las equivocaciones del propio.

¿Usted conoce acaso algún partido político o movimiento que haya reconocido sus metidas de pata? ¿Ha escuchado en su corta o larga vida un ‘mea culpa’ de alguna organización política? Porque si no lo han hecho, a pesar de los múltiples errores que hemos vivido, significa que son perfectos, que las equivocaciones siempre se las pueden ‘colgar’ al bando contrario y que ellos están limpios de faltas. Claro, errar es de humanos pero reconocerlo es de decentes.

Quién no se ha equivocado en la vida y a su vez quién no ha tenido que pedir excusas por ello. Pareciera, sin embargo, que los políticos pertenecen a una clase especial (¿extraterrestres?) porque nunca aceptan sus errores. Menos aún, se disculpan por estos.

En un chat que conozco, petrista hasta los tuétanos, aún no han podido digerir lo que sucede. No pueden, como si intentaran lograr la cuadratura del círculo. Las argumentaciones son tan descabelladas que la única conclusión posible es dimensionar lo que hace una ideología y un líder en la mente de sus fanáticos.

Petro y Uribe producen el mismo efecto en sus huestes. Son una imitación desafortunada de religiones o sectas donde es imposible pensar por sí mismo. Y claro, el jefe-dios es intocable.

Para los petristas es casi grotesca o absurda la manera como se explican el video porque en los extremos de una ideología se pierde el sentido de la realidad para convertir al líder en una víctima, un salvador o un perseguido. Jamás es un humano propenso a equivocarse. Siempre está siendo malinterpretado.

Es el fanatismo. Ahora son los petristas los que sufren las consecuencias. Como son los uribistas los que padecen los efectos de la oposición, la crítica y la mala imagen de su gobierno. En la mitad, no sé si usted, pero yo sí, observando cómo los extremos son parte de la misma comedia.

Sigue en Twitter @revolturas

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