Algo se quebró

Algo se quebró

Julio 30, 2018 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

Las imágenes se han visto tomadas en otros países. Una turba enfurecida tumba la estatua de Castro, de Lenin, de Chávez, de Franco. Un pueblo indignado desmitificando ídolos que ya no les significan. Siento que en Colombia sucedió algo semejante. No una estatua de bronce pero sí una imaginaria. Se tumbó un ídolo con pies de barro. Se cayó alguien que se consideraba intocable. Sí, aunque para 10 millones de colombianos aún permanece siendo ‘el gran colombiano’, es claro que no es impoluto. Es claro que sus actos merecen el juicio y análisis que se le haría a cualquiera. No está por encima de la Ley. Y su historia está llena de interrogantes. No la debe estar pasando bien y le tocó el momento de enfrentar una situación parecida a la que han tenido que afrontar sus más fieles seguidores, por lealtad incondicional a sus decisiones, víctimas de la sumisión al caudillo.

Sin embargo, por ese impulso visceral que lo alienta, ahora nos matriculó en un nuevo reality, en el que cada día estamos a la espera de que cumpla su amenaza. O su palabra. “Voy a renunciar” pero no se da. Por ‘entregas’ estamos a la expectativa de que el mensajero entregue la misiva. El suspenso continúa, reality en vivo y en directo.

Es imposible creer que se le ‘inventen’ tantas calumnias. Como ya lo escribí “no existe mes –por hablar de una medida de tiempo- donde ‘Él’ o alguno de su entorno no quede implicado en algo. Las falsas acusaciones contra Cepeda que se le ‘devolvieron’ por ser el responsable de manipular la información. Las madres de Soacha, los falsos positivos, la masacre del Aro, su hermano presunto asesino, sus hijos ‘comerciantes’ inescrupulosos, su cuñada narcotraficante, creador de grupos paramilitares, manipulador de pruebas, perseguidor de periodistas, las chuzadas del DAS, sospechoso violador de mujer periodista, mentiras por doquier en redes suyas o de sus allegados, falsas noticias promulgadas desde sus cuarteles, sus alfiles implicados en hechos delictivos. Hackers, la campaña de Oscar Iván Zuluaga. Nadie en Colombia levanta este mar de sospechas como Uribe. ¿Es todo calumnia? Todo parece indicar que no. Y llegó el momento para que aclare.

Pero lo que sí fue patético fue la reacción de su grupo político. Ninguno podía hablar porque no habían recibido ‘el instructivo’. Eran incapaces de pensar, argumentar o enfrentar sin que Uribe diga cómo. Cuál huérfanos el grupo daba pasos de ciego por el miedo a no hacer lo ‘correcto’. O defraudar al padre. ‘Abandonados’, el desconcierto era total. No hay quién reemplace a Uribe porque cuando existe el caudillismo, la obediencia y el sometimiento son indispensables para cohesionar al grupo y prohibir las disidencias. Es decir las diferencias. No hay sucesor porque el que se crea con ‘esas’ ínfulas es peligroso. Sumisión total.

Como lo dibujó Mheo en su caricatura (un hombre sin cabeza) ‘¿y ahora quien podrá guiarnos?’. Patético el espectáculo de los miembros del Centro Democrático.

Nadie se alegra con el hecho porque es Colombia la que pierde. La polarización será peor y Duque entra con una pierna quebrada. Pero lo que sí es ridículo es seguir llamando presidente a Uribe. Ya terminó, ya pasó. ¿O la personalidad del Duque es tan frágil que Colombia necesita dos presidentes en ejercicio?

Sigue en Twitter @revolturas

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