Actitud vergonzosa

Actitud vergonzosa

Diciembre 10, 2018 - 11:35 p.m. Por: Gloria H.

En el programa ‘Oye Cali’ ante la satisfacción que sentíamos por el reconocimiento a Caterine Ibargüen, se llamó a Ramiro Varela, presidente de la Asociación de Atletismo para escuchar su testimonio de orgullo colombiano.

En un principio fue agradable la comunicación, hasta se conversó sobre el incidente de la maleta perdida de la deportista y la ‘generosidad’ del Comité Olímpico de proveer lo necesario para su presentación. Todo bien.

Pero resulta que antes de colgar, al señor Varela se le ocurrió decir que condenaba (sí, leyó bien, condenaba) la elección de Cali como Capital Deportiva de América para el año 2019, título o premio otorgado por Aces Europa, organización que fomenta el desarrollo del deporte a nivel mundial. Los integrantes de la mesa de ‘Oye Cali’ no lo podíamos creer.

¿Cómo? No alcanzó a argumentar más y se terminó la llamada. Pero la cara de los integrantes del programa fluctuaba entre, ¿desconcierto? ¿Inconformidad? ¿Rechazo? ¿Rabia? No sé, colóquele la emoción que quiera pero lo claro para todos los allí presentes es que era inaudito.
Inaudito, sí, increíble. Si antes se dudaba del famoso canibalismo caleño, aquí quedó retratado de cuerpo entero. Un dirigente deportivo caleño poniéndole zancadilla a su ciudad porque no está de acuerdo con una distinción recibida, debido a sus celos con otros dirigentes deportivos. ¿Es posible tanta mezquindad?

Ah, sí, tiene derecho a no estar de acuerdo pero quédese callado. Él, en ese momento, no es un ciudadano cualquiera sino el representante de una organización deportiva cuestionando a su ciudad de origen, hablando de temas deportivos, invadido me imagino por la envidia y rencor por rencillas personales.

En ‘El corrillo de Mao’ explicaron que son situaciones particulares con Silvio López, secretario del Deporte municipal. Pero nunca me había tocado escuchar y percibir en vivo y en directo, al canibalismo caleño en toda su dimensión.

Y eso que Ramiro Varela pertenece a una reconocida familia que le ha servido políticamente a la ciudad. ¿Qué pensarán sus hermanas, exconcejal una y servidora pública la otra, sobre el ‘amor’ de su hermano por la ciudad que ellas han impulsado?

No, no es ser hipócritas, no es ser cómplices. Es tener la capacidad de servir en forma gallarda y decente a una ciudad que es la suya y a la que se debe cuestionar cuando exista la falla, pero no atacar cuando recibe méritos. Porque lo que demuestra es un rencor y mala leche semejante a los niños pequeños que no dudan en defecar donde quieran porque sus necesidades fisiológicas son superiores (aún) a su educación. ¿En qué le ‘ayuda’ a Cali la ‘franqueza’ del señor Varela? Con seguridad desdice más de él que de la ciudad. Habla más de su rencor que de su generosidad.

Existe un grupo de ‘personajes’ caleños, que pareciera disfrutan con que a la ciudad le vaya mal. Uno de ellos, campeón de noticias falsas, frustrado porque no llegó a concejal, otros eternos resentidos porque no lograron ser alcaldes (como imagino soñaban) se han convertido en adalides del mal agüero, apostándole a que todo sea negativo. Pareciera que buscan en las alcantarillas y no logran ver los rayos de sol. Cada equivocación del Alcalde es su triunfo. Alimentarse de carroña parece que los hace ‘mejores’ ciudadanos. ¿Será que sí?

Sigue en Twitter @revolturas

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