POT y cultura

POT y cultura

Septiembre 22, 2014 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

De acuerdo con la ley (Ley 388 de 1997, art. 12, numeral 2.2), los bienes de interés cultural (de la humanidad, nacionales, departamentales y municipales), deben ser incorporados a los Planes de Ordenamiento Territorial de los municipios, incluso si su declaratoria es posterior a la aprobación del POT.Y no se trata sólo del listado completo de esos bienes, sino también de los planes especiales de manejo y protección de los mismos, lo que también debe formar parte de los planes de desarrollo municipales, con todas sus consecuencias para la organización del territorio, lo mismo que del planeamiento financiero y administrativo (Ley 1185 de 2008).Traigo esto a cuento pues no tengo información de que la relación entre el POT de Cali y los patrimonios culturales representados en el Municipio haya sido tenida en cuenta, fuera de reproducir en el título IV del proyecto de acuerdo las principales normas nacionales sobre la materia. Sé que el listado de esos bienes existe, aunque no sea del dominio ciudadano, pero no conozco un diagnóstico completo del Estado de cada uno de ellos, que es el ingrediente necesario para elaborar los Planes Especiales de Manejo y Protección de cada bien. Me temo entonces que el POT que está a punto de aprobarse en el Concejo de Cali pueda ser invalidado por una acción legal.Pongo un ejemplo evidente: el monumento a Cristo Rey, que está con el rostro destruido y hasta ahora no se conoce un Plan de Manejo de ese bien, que permita restaurarlo en su original magnificencia, para que la ciudadanía pueda ejercer el derecho constitucional de “disfrutar del patrimonio cultural de la nación” Y otro menos evidente: la restauración del Puente Camacho, el famoso puente giratorio sobre el río Cauca, un puente férreo que fue ganador del Premio Nacional de Ingeniería, que comunicaba a Cali con Palmira, considerado como una maravilla de la ingeniería mecánica en Colombia, cuyo ingenioso mecanismo permitía que el puente fuera girado a mano, para dar paso a los barcos que navegaban en nuestro gran río. ¿Acaso están en el POT?Otro ejemplo es necesario, para saber de las consecuencias que esto tiene en el ordenamiento de la ciudad: el monumento de Las Tres Cruces. Se trata de una vergüenza, pues la cruces están medio de un potrero inhóspito, donde la gente no tiene donde sentarse y además han perdido toda su visual por la inundación de antenas. Además la vía de acceso a este bien es angosta, peligrosa, con una explotación minera a cielo abierto en la mitad del camino, que llena de partículas metálicas el ambiente, causando contaminación en las aguas cercanas y generando enfermedades en los pobladores de la zona. Grandes volquetas bajan y suben todos los días hasta y desde la avenida del río, con lo que el tránsito al corregimiento de Montebello, donde se encuentra el bien, resulta un peligro de mayor cuantía.Como estos ejemplos hay muchos más, lo que es demostrativo de la importancia, para el ordenamiento de las ciudades, que tiene la principal política cultural de nación, a saber, “el conocimiento, la salvaguarda y el fomento del patrimonio cultural de la nación”. Estamos cansados de oírlo, o leerlo, pero no lo entendemos. Benjamín Barney nos ha dicho hasta el cansancio que “la ciudad es el escenario de la cultura”, citando a Lewis Mumford, pero nos entra por un oído y sale por el otro.¿Qué pasará con la cultura en el POT de Cali?

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