Los pensionados

Los pensionados

Septiembre 08, 2014 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

Leo en Portafolio que “el Ministerio de Hacienda acostumbra a hablar de las cifras gruesas que del presupuesto nacional se destinan al pago de pensiones del régimen de prima media, pero siempre guardó como un tesoro la forma como se distribuyen esos recursos entre diferentes sectores de la población.Según el estudio del CID de la Universidad Nacional, los que están en la parte alta de la pirámide pensional, es decir, esos 1.795 pensionados privilegiados, reciben cada año, en promedio, 167,1 millones de pesos (14 millones mensuales), mientras que 748.208 de sus similares, situados en el otro extremo de la pirámide, solo reciben $6,8 millones (unos 600.000 pesos mensuales).El desequilibrio es aún mayor si se tiene en cuenta que de los 1.795 pensionados 'privilegiados' unos 1.016 reciben mesadas superiores a 25 salarios mínimos (14'167.500 de pesos). Este segmento “es exclusivo del sector público y está fuertemente concentrado en el Congreso (652) y Cajanal (307)”, señala el estudio. Esta información es la más clara demostración del carácter inequitativo del Estado colombiano. Que se agravó con la eliminación de la prima semestral para los pensionados en el régimen de prima media gracias al Acto Legislativo 01 de 2005, que perjudica principalmente a los pensionados que reciben un poco más de un salario mínimo mensualmente. Mientras tanto, el Procurador General habla del “derecho adquirido” de los pensionados privilegiados, grupo al que él mismo pertenecerá –ojalá pronto-, pero nada dice del derecho adquirido de los jubilados pobres.Romper esta inequidad sería el punto de partida de cualquier reforma pensional en Colombia. Restituir la prima semestral a los jubilados en el régimen de prima media y ponerle un tope hasta los 10 salarios mínimos, mientras se eliminan los regímenes especiales, para que el monto de jubilación se obtenga por el promedio de los 10 últimos años laborados y no por el último salario percibido. No sólo habría más equidad, sino que mejorarían las cuentas del Estado colombiano. Incluso considerando que se requiere premiar con pensiones singulares a los ciudadanos colombianos que le han prestado un servicio especial a la nación, como los premios Nobel en cualquier categoría, o los medallistas de oro olímpicos, entre otros.Pero el clientelismo, que está íntimamente relacionado con el nepotismo en todos los niveles del Estado no permiten que se realice esta tarea indispensable para alcanzar la equidad y permitir la prosperidad, de la que tanto se habla y tan poco se practica.En Colombia el nepotismo reina. Los magistrados de las Altas Cortes colocan a sus parientes en las unidades de apoyo de los congresistas, éstos, a su vez, hacen lo mismo en las dependencias de la Procuraduría o la Contraloría, y en los Ministerio o en las altas dependencias del Estado, se nombran a jóvenes sin méritos porque son parientes de expresidentes, o de Ministros, o de congresistas que aportaron votos a la elección presidencial. Lo que menos importa son los méritos y la experiencia, por lo que vemos a Ministros en carteras de cuyo tema no tienen la menor idea (caso Medio Ambiente).Estas redes de lealtades familiares y clientelares nunca permitirán reformas que busquen la equidad y el bien común. ¡Y todavía hay quienes hablan de lo bien que va Colombia!

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