La magia de Cali

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La magia de Cali

Julio 29, 2013 - 12:00 a.m. Por: Germán Patiño

En 1941 la estadounidense Kathleen Rommoli publicó un libro titulado “Colombia: Gateway to Southamerica”, que fue best seller en su país y que resulta una visión equilibrada de la Colombia de entonces.Ella, una fina intelectual, visitó las regiones de Colombia y fue seducida por dos ciudades, Barranquilla y Cali, la primera por su cosmopolitismo y la segunda por “la amabilidad, hospitalidad y carácter amigable de caleños y caleñas”. La ciudad le pareció bonita, organizada y limpia. Al final se quedó en Cali y en el Valle, “donde siempre es junio” y donde se sintió bienvenida.Algo similar ha pasado con distintos visitantes, llegados de diversas partes del mundo, desde que el cronista español Pedro Cieza de León sentenció que Cali “es uno de los mejores sitios para vivir que hay en las Indias”. En general todas esas voces coinciden en un asunto: las ventajas de Cali, aparte del clima, estriban en la amigabilidad y calidez de su gente, y no tanto en obras públicas, edificaciones, monumentos o cualquier otra parafernalia que impresione. Cali no es una ciudad escenográfica, sino que es una ciudad con calidad humana.Ese es nuestro principal patrimonio, los caleños y las caleñas, con su cordialidad, espíritu festivo y ganas de disfrutar la vida, siempre en compañía. Se ha vuelto a escuchar ahora con los World Games que tanto han impactado a la ciudad. Deportistas, familiares de ellos, periodistas, árbitros, directivos del deporte, turistas, llegados de todos los confines del mundo, vuelven a manifestar que se encuentran “encantados” en Cali, seducidos una vez más por la hospitalidad de sus pobladores.Sudan, sí, por este junio eterno que es Cali, pero están felices. Así lo contó el campeón mundial de karate, el venezolano Antonio José Díaz a este diario, cuando dijo que “la gente lo trató tan bien, como si él fuera no un deportista más sino un familiar”. Y lo mismo le sucedió al español Emilio Martín, quien llegó prevenido a Colombia y, al constatar la amabilidad de los caleños cambió de opinión y manifestó que aquello “no lo olvidará jamás”. Igual le sucedió a un par de árbitros egipcios que, además de lo anterior, encontraron un restaurante donde se prepara “baba ganush” de tanta calidad como en El Cairo.Y la gran inauguración fue también una muestra de esa generosidad ciudadana. Más allá del montaje escénico, de la música y la danza, un componente esencial consistió en la participación alegre y entusiasta del público, lo que infortunadamente no se logró captar en televisión.Y que está visible en los escenarios, abarrotados de personas alegres y cordiales, haciendo que los deportistas y visitantes se sientan como en su casa. Supongo que Clara Luz Roldán, la apasionada defensora de los World Games debe estar feliz con la respuesta ciudadana y orgullosa de su labor. Se merece esa alegría, lo mismo que el director de los World Games, y el Alcalde, a quien ni el pañuelo en la frente lo ha salvado de este junio que no quiere pasar.Nada de esto lo han visto los dos grandes canales de televisión privados en Colombia. No importa, aquí nos sumaremos al boicot ciudadano que llama a no sintonizar ese par de cadenas perratas (yo lo hice hace años).P.D. No por aguar la fiesta: Una buena fuente me dice que la inauguración costó $6500 millones. ¿Cómo se invirtieron? Pues a mí las cuentas no me alcanzan.

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