Un país que duele

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Un país que duele

Junio 24, 2020 - 11:45 p. m. Por: Gerardo Quintero

Este país duele todos los días. Es difícil sostener la confianza y el optimismo en una Nación tan dañada como esta. A veces uno se levanta confiado, pensando que el Gobierno Nacional hará su propia ‘mea culpa’ y buscará alternativas para no repetir el caos del ‘Covid Friday’, pero… También que las administraciones locales respetarán los lineamientos de contratación en plena pandemia, no se robarán la plata y buscarán los mejores precios de los artículos, pero… Se despierta uno creyendo que esta vez sí la gente en Cali dejará de creer que el coronavirus es una conspiración del gobierno y los medios de comunicación para controlarlos, pero… Y se levanta uno tratando de entender por qué el virus es tan selectivo y solo ataca en restaurantes, bares y teatros, pero en bancos y almacenes de cadena no, pero, en fin…

Y entonces se despierta uno y ve la tragedia de este país, descuadernado, que no respeta la vida, que se agrede a cada momento, donde sus ciudadanos viven cargados de odio, de rabia infinita y que hace que cada día que pase duela más y más. Y entonces amanece uno escuchando la denuncia de una violación en Risaralda de una niña indígena de trece años por parte de un grupo de soldados del Ejército colombiano. Sin palabras. Qué rabia. Qué impotencia.

Justo cuando se acaba de aprobar la cadena perpetua para abusadores de niños llega este porrazo, esta afrenta a la vida, a la mujer, a los menores, al país. La denuncia, además, es aún más grave porque se trata de militares, de hombres a los que el Estado les entregó armas para que nos protegieran.

Lo peor es que el caso promete quedarse impune porque la niña ni siquiera la han podido sacar de su territorio. No hay recursos para evacuarla, nadie se ha apersonado, no ha llegado Bienestar Familiar, ella sigue en el corregimiento Santa Cecilia. ¿Quién podría prestar un helicóptero para llevar a la menor a que le practiquen un examen de medicina legal en Pereira? Ah sí, el batallón San Mateo, al que están adscritos los uniformados señalados de violadores. Muy bien, continuemos…

Es hora de que el Ejército colombiano revise lo que está pasando en sus tropas. Hace poco un video en Nariño mostraba a un soldado que a mansalva tomaba un perro y lo arrojaba varios metros para que se estrellara contra el piso y muriera de esa manera, mientras que el que grababa y otro acompañante disfrutaban de la atroz escena. ¡Qué es eso, por Dios! Ya es hora que los altos mandos dejen de excusarse en que se trata de unas cuantas manzanas podridas y escarben qué carajos hay en la cabeza de aquellos a los que les están entregando armas y uniforme.

Duele este país, tan injusto, tan dañino, tan energúmeno, tan violento, tan abusivo con los más débiles. Tanta crueldad que es capaz de producirse en esta Colombia, enferma, golpeada. Tendrán que pasar varias generaciones para producir mejores seres humanos porque lo que hay ahora… Qué dolor.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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