Sin rumbo

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Sin rumbo

Noviembre 13, 2019 - 11:45 p. m. Por: Gerardo Quintero

Un clima de crispación política vive el país en estos momentos. Polarización, confusión, amenazas y señalamientos son pan de cada día. Los efectos de la salida del Ministro de Defensa, sumado al anunciado paro del 21 de noviembre tienen a todos con los pelos de punta. Sin embargo, es momento de reclamar tranquilidad y apelar a la calma porque justamente por ese descontrol es que Colombia termina sumergida en su propia alcantarilla y sin poder sacar la cabeza para pensar mejor. Cabeza fría es lo que les falta a los líderes de este país que no hacen sino alimentar odios, mientras las redes sociales se convierten en el gran ‘ring side’ desde el que se vociferan los epítetos más candentes a la espera del aplauso de la masa enardecida.

Cuatro hechos demuestran cómo el país sigue anclado a sus violencias y que hemos aprendido poco del pasado. Como en 1989, cuando se vivió un ‘annus horribilis’, Colombia sigue la ruta al despeñadero, incapaz de sacudirse y dejar atrás los deseos de odiarse y matarse.

- El senador Roy Barreras, fustigado por muchos pero devenido en congresista estrella por sus valerosas denuncias sobre el bombardeo a un campamento en el que había menores de edad, revela que ha recibido más de 500 amenazas contra su vida. Lo peor, advierte, es que la mayoría proviene de militares en retiro. Es un hecho gravísimo, pues si un hombre tan mediático es amenazado imagínense el resto de colombianos que se ven intimidados cuando denuncian. El país convive con el crimen, no importan el estrato y la actividad. Aquí las diferencias se solucionan con amenaza y bala.

- Las grandes revelaciones del Tino Asprilla, ídolo del fútbol colombiano, no son deportivas. En una asegura que después de que lo golpeó el portero paraguayo José Luis Chilavert, el narcotraficante Julio Fierro (esposo del ícono de la belleza colombiana Natalia París) le dijo que estaba listo para mandarlo a matar. Su otra ‘gran revelación’ es su encuentro con alias Chupeta y como su conquista de entonces era la novia del peligroso narcotraficante. País narco, de relaciones mafiosas y actitudes traquetas.

- Se anuncia protesta social el 21 de noviembre y sale un grupo de encapuchados anarquistas a amenazar con poner de cabeza el país. Los sindicatos, como si tuvieran una capacidad de movilización bárbara, aseguran que millones se volcarán a las calles. Todos sabemos que no es así, pero es un buen momento para que el Gobierno diga que el Foro de Sao Paulo se va a tomar Colombia. El nuevo enemigo que se necesitaba. Como si esto fuera poco, entonces unos ‘buenos muchachos’ anuncian desde Antioquia la conformación de un grupo neoparamilitar para resguardar los bienes y la tierra. País de violentos, locos por las armas y desestabilizadores.

- Finalmente en el Congreso, los debates que necesita el país nacional se cambian por gritos estentóreos en donde unos se acusan de paracos, otros de cínicos, otros de violadores. Mientras el país está en la olla pitadora, ellos siguen señalándose y diciendo disparates, echando más leña al fuego mientras se consumen las entrañas de la Nación. Pobre país, cada vez más descuadernado.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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