La infamia electoral

La infamia electoral

Julio 24, 2019 - 11:45 p.m. Por: Gerardo Quintero

Con el cierre de inscripciones, ahora sí comienza en serio la carrera por la alcaldía de Cali y la gobernación del Valle. En lo que concierne al primer cargo del Municipio es una lástima que todo el debate se está concentrando en la vieja y cansona película Petro-Uribe. Tanto Jorge Iván Ospina como Roberto Ortiz parecen encaminados a repetir la desastrosa receta de las presidenciales. La verdad es agotador el discurso de odio al que está llegando el debate electoral en la ciudad. Si ya en el pasado era cochino, con todas las trapisondas y porquerías que suelen sacarse en esta triste etapa, ahora con la cloaca de las redes sociales es peor. Las peores bajezas de candidatos, periodistas escuderos de campañas, zorros políticos y la caterva de áulicos de poca monta que rodean a los candidatos, entre otra fauna, convertirán los próximos tres meses en una suerte de coliseo de la infamia, donde la tribuna hueca y vacía gritará al unísono para que arrojen al opositor a los leones de la crucifixión social.

Es una lástima que la polarización del país haya llevado a este lamentable espectáculo. Y es aún más triste que la propuesta de una tercería, más de centro y sin intereses de continuar este desangre político no haya prosperado. La paradoja es que tanto Ospina como Ortiz intentan, por todos los medios posibles, camuflarse de sus adalides. El médico que aspira a la reelección no sabe cómo zafarse del hombre detrás de la Colombia Humana y el empresario del chance hace todo lo posible para que el apoyo del Centro Democrático y su caudillo no termine quitándole más de lo que pueda sumar.

¿Qué se puede esperar de este proceso? A no ser que haya un vuelco extraordinario que saque a alguno de los candidatos de línea y que permita el crecimiento de Eder, Maya o Durán, lo más seguro será que Ospina y Ortiz se pelearán la alcaldía voto a voto. Se acusarán de ratas, de corruptos, de ligeros con los dineros públicos, de poco inteligentes, de saltimbanquis de la política, de traicioneros de ideales, de aprovechar en beneficio propio la cosa pública, de clasistas, de paracos, de guerrillos. En fin, será una campaña sin antecedentes porque la polarización está en su peor estado. Twitter y demás redes serán la cuna del agravio y los comunicadores contribuirán con el incendio de la alcantarilla con sus incontenibles y venenosos comentarios.

El papel que deberían jugar Eder, Maya y Durán es justamente hacer el debate de propuestas, que es donde difícilmente llegarán Ortiz y Ospina por la espiral de violencia electoral en el que se verán sumergidos. Tal vez y solo tal vez será posible que la ciudad reaccione y exija planteamientos más que acusaciones, propuestas sensatas y no populismos, conocimiento y no improvisación. Por los lados de la gobernación todo parece más decantado y tendría que cometer muchos errores en poco tiempo Clara Luz Roldán para que se le vaya la Gobernación. Y la verdad es que el arrastre de la buena gestión de Dilian Francisca Toro le da buen viento a su propuesta.

Por lo pronto alistémonos a una campaña rastrera, pero al final nada distinto a la porquería de política nacional que tenemos.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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