El poder de Ordesa

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El poder de Ordesa

Septiembre 04, 2019 - 11:45 p. m. Por: Gerardo Quintero

Escuché decir a la columnista Aura Lucía Mera que Ordesa le había cambiado la vida. Le dio las gracias a su autor, el español Manuel Vilas, y recordó la fuerza de las palabras desparramadas en esas 387 páginas. Una salva de aplausos acompañó esa confesión de Aura Lucía, que hacía eco a esa extraña complicidad que envuelve a todos aquellos que hemos leído el libro.

Gracias al Festival Internacional de Literatura Oiga, Mire, Lea, llegó Vilas a Cali. El martes, en la Biblioteca Departamental, en una charla con ese fantástico contador de historias que es Santiago Gamboa, ambos nos regalaron una conversación amena, salpicada de anécdotas, pero también de profundas reflexiones. Y justo allí pensaba por qué Ordesa se ha convertido en uno de los mejores libros de los últimos años y Vilas se ha transformado en un escritor de referencia. Y adivino que la razón está en que el poeta y narrador español dejó la piel en cada palabra. Sin miramientos, desnudó su alma y permitió a sus lectores asomarse por la ventana de su vida como si fuera la propia.

¿Duele Ordesa? Sí, porque te golpea, porque te hace pensar en tus orígenes, porque te lamentas de tantos tiempos perdidos y el poco otorgado a esos seres amados que te dieron la vida. Pero, además, la obra está llena de reflexiones y frases que te dejan una marca eterna, como la que suelen dejar los grandes libros. “Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas. Ojalá hubiera una forma de saber cuánto hemos sufrido, y que el dolor tuviera materia y medición. Todo hombre acaba un día u otro enfrentándose a la ingravidez de su paso por el mundo. Hay seres humanos que pueden soportarlo, yo nunca lo soportaré”… Y así, en medio de revelaciones alrededor de su lucha con el alcohol, la tristeza por el rompimiento de su propio hogar y el dolor que suele sobrevenir cuando se teme que al final ni tus hijos te reconozcan, el libro de Vilas termina difuminándose y ya no le pertenece al autor porque ya es nuestra propia vida, nuestros íntimos sentimientos los que aparecen en las páginas mentales...

Gracias a María Fernanda Penilla, quien al frente de la Biblioteca Departamental ha luchado para posicionar este Festival que ya anda en su quinta edición y a mi amiga Catalina Villa, quien se encargó de convencer a Vilas de venir a Cali. Escritores como Guillermo González, Piedad Bonnet y Melba Escobar estarán entre hoy y el fin de semana. Y el sábado mi otra buena amiga y colega Paola Andrea Gómez lanzará su libro ‘Voces valientes, crónicas de violencia, verdad y vida en el Valle del Cauca’. Con toda la calidad y pasión que expresa Paola en sus escritos no tengo dudas de que esa obra se convertirá en referente periodístico.

Me gusta recordar una frase de Mario Mendoza a la que vuelvo una y otra vez: ‘Escribir es resistir’. El libro vive, se resiste y en Cali un gran Festival mantiene el fuego de las bellas letras.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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