‘El matón del barrio’

‘El matón del barrio’

Abril 17, 2019 - 11:45 p.m. Por: Gerardo Quintero

Solo era cuestión de tiempo para que Donald Trump estrellara contra la pared sus buenas maneras iniciales con el presidente Iván Duque. Este último, ingenuamente, se había convencido de que era una pieza vital en el engranaje del energúmeno mandatario estadounidense. Tal vez el empoderamiento y visibilidad que le dio Trump con el asunto Venezuela provocaron que Duque se confundiera. Sin embargo no hay nada más atrabiliario, peligroso y errático que Trump.

Michael Wolf, en su libro ‘Fuego y Furia’, lo retrata como una persona con cero empatía, misógino, racista y clasista. Es decir, todo lo que un buen ser humano no debería ser. “Donald Trump representaba la vergüenza máxima de trabajar en los medios en Nueva York: podrías tener que escribir sobre Donald Trump. No escribir sobre él, o, ciertamente, no dejarse llevar por lo que aparentaba, se convirtió en una postura moral”, recuerda Wolf en una de las páginas.

Trump utiliza a la gente. Ha sido su máxima en los negocios y la desecha con la misma rapidez. Solo era cuestión de tiempo que Colombia y nuestro Jefe de Estado fueran material desechable o utilizable en tiempos de contienda electoral. Y aunque como dice el slogan de Bill Weld -el único candidato republicano que se ha atrevido a hacerle frente al ‘matón de patio de escuela’- “Estados Unidos merece algo mejor que Trump”, lo más seguro es que este impredecible personaje continúe cuatro años más en el gobierno.

Con su diatriba contra Duque, Trump se ciñó al libreto de echarle la culpa a los indios del patio trasero. Él no es capaz de diferenciar ningún país de esta América. De México para abajo todos son iguales y su discurso no se va a modificar. Para él todo lo que no sea blanco, rubio y ojiazul es sinónimo de delincuencia y droga, es decir, el eje del mal responsable de la decadencia americana.

A lo anterior se suma que el virrey Kevin Whitaker ha encontrado un gobierno debilitado, al que su propio partido le pone zancadillas, entonces se ha tomado atribuciones para notificar a congresistas y magistrados de Colombia cómo proceder. Eso sucede en países que ponen todos sus huevos en la canasta gringa, pero que quedan con las rodilleras puestas, comprometidos y sin derecho a réplica. Las relaciones con EE.UU. están narcotizadas y en el horizonte no se ve que puedan diversificarse. Trump ya le midió el aceite a Duque. Lo puso contra las cuerdas. Le notificó que no es su amigo y le restregó en la cara que lo que él tiene son intereses.

No hay que olvidar que Trump y su entorno creen que es una suerte de enviado de Dios que ha llegado a salvar a la humanidad. El periodista Bob Woodward en su libro ‘Miedo, Trump en la Casa Blanca’, logra una declaración que refleja lo que se piensa en Washington. Durante una conversación con Michael Flynn, exasesor de seguridad nacional, este le asegura que “Trump se está haciendo cargo de toda la mierda que pasa en el mundo. El mundo está hecho un desastre. Hay mucho que barrer”.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

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