Consumo sin freno

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Consumo sin freno

Julio 11, 2013 - 12:00 a. m. Por: Gerardo Quintero

Vientos de sobriedad y austeridad soplan desde El Vaticano. En medio de una recesión mundial, de cifras pavorosas de la FAO que advierten que 840 millones de personas pasan hambre en el mundo y unos 200 millones de niños sufren malnutrición, que importante que el jerarca de la Iglesia Católica haga un llamado a sus pastores para que vuelvan a ser coherentes con sus votos de pobreza. “Duele cuando veo a una monja o a un cura en el último modelo de coche. Yo sé que el coche es necesario porque hay que hacer mucho trabajo e ir de aquí a allá, pero es mejor un coche humilde si os viene la tentación de un buen coche, pensad a los niños que se mueren de hambre”.Este llamado del papa Francisco qué bueno sería que fuera escuchado no solo por los sacerdotes de la Iglesia Católica, sino por esa cantidad de pastores que gracias a los generosos diezmos de su grey andan hasta con guardaespaldas por las calles de esta ciudad, exhibiendo una riqueza asqueante por las calles miserables de esta capital. Qué bueno que este mensaje calara también en nuestra podrida clase política que muestra su ostentación en sus carros lujosos socorridos de escoltas, como aquellos narcos que siguen circulando en la ciudad con su dinero ensangrentado.En una sociedad tan consumista y agresiva como la nuestra, en la que el éxito se mide por el modelo del carro que tienes, la marca tatuada en la ropa y, ahora, por el tipo de celular que se posee, que oportunas se escuchan esas palabras del Papa Francisco. Hoy, en un mundo y en una ciudad con los valores trastocados, la sencillez y la humildad son sinónimo de vergüenza y fracaso. Entre más ostentemos, mejores seremos, es el discurso agobiante de una sociedad enferma que embadurna con sus lodos de opulencia la cara miserable de una mayoría empobrecida.En una competencia atroz que se pregona desde los propios medios de comunicación, construimos un escenario apabullante en el que la ‘felicidad’ es representada en un ‘galaxi’ o en una ‘tablet’, de lo contrario no eres persona, no eres digna de pertenecer a la élite.¿Qué tipo de sociedad queremos construir? ¿Hasta qué desfiladero nos llevará este afán consumista que parece no tener freno? En medio de una sociedad tan desigual como la nuestra, las palabras del papa Francisco invitan a una reflexión seria, que nos aterrice y nos ponga en el lugar de aquellos que no tienen nada.

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