Llamado a la sensatez

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Llamado a la sensatez

Noviembre 10, 2019 - 09:35 a. m. Por: Francisco José Lloreda Mera

Siempre he creído que la sensatez es una característica del colombiano pues las más de las veces termina primando; que ha sido antídoto a muchas de las rachas demagógicas que han azotado a otros países. Empiezo a dudar de ello y a pensar que la insensatez, a veces, es nuestro fuerte. Prueba: el análisis simplista del bombardeo contra disidentes de las Farc en el que murieron menores y llevó a la renuncia del Ministro de Defensa.

Es trágico que mueran niños en medio de la violencia. Nadie debe ser indolente ante el fallecimiento de los ocho menores de edad en la operación contra el reducto guerrillero, independiente de si el Derecho Internacional Humanitario los considera combatientes y por ende un blanco legítimo en el marco de un conflicto armado. Son niños, merecían estar con vida y no morir empuñando un arma, por convicción o reclutados a la fuerza.

Este es un argumento irrefutable de orden moral. Pero resulta que aún estamos en una confrontación armada entre organizaciones criminales y el Estado colombiano y esos grupos siempre han tenido y aún tienen a menores en sus filas. Cosa distinta es que en el proceso de paz lo hayan minimizado. Por eso es inaceptable que quienes callaron ante esos delitos, para que pasaran de agache, pontifiquen ahora en defensa de los menores.

Y qué me dicen de Rodrigo Londoño, acusando al Ejército de “asesinar a los menores de edad”. Él, que ordenó reclutar y reclutó a cientos de niños, que los sometió a los peores vejámenes; él, que tiene miles de muertos encima, incluidos civiles y niños inocentes, señalando con el dedo acusador a las Fuerzas Militares de Colombia. No sea tan cínico. Usted, alias Timochenko, no tiene autoridad moral para cuestionar a nuestro Ejército.

Pero lo más grave no es que Londoño y otros de similar calaña, salgan lanza en ristre contra las Fuerzas Militares y el Gobierno. Esa es la política rastrera. Lo increíble es que tantos colombianos les hagan el juego; que no se entienda que independiente de si hubo fallas en la labor de inteligencia o en no haber informado antes que había menores entre los dados de baja, el único responsable es el grupo guerrillero por tenerlos en sus filas.

Profundicemos más: ¿Cómo diablos se espera contrarrestar al ELN, a las disidencias de las Farc y a las organizaciones criminales, que todas tienen menores en sus filas, si se proscriben los operativos militares cuando no exista certeza de que no hay menores de edad combatiendo? ¿Qué pretenden, que previo a toda acción militar, con megáfono en mano pregunten si hay menores y pidan cédula? En qué país viven quienes así piensan.

El principal ganador con la renuncia del ministro Botero son las disidencias de las Farc; quienes propiciaron su salida les han dado una patente de corso para reclutar menores. Lo que no han podido los criminales por la vía de las armas, atarle las manos al Ejército, lo han logrado. ¿Quién va a ordenar un operativo militar aéreo o terrestre en adelante? Se multiplicarán como peces los niños y adolescentes en las organizaciones criminales.

Pero la culpa no es solo de quienes por darle palo al Gobierno Nacional han confundido un ejercicio serio de control político con llevarse por delante la seguridad del país. Y en la mayoría de los casos, porque están desesperados por no tener puestos y contratos. La culpa también recae en quienes aplauden el espectáculo circense; seguramente de buena fe dolidos por la muerte de los niños o porque odian a Duque y le tenían tirria al Ministro. Pobre país, tan impulsivo y corto de vista y con tantos áulicos de la insensatez.

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