Grandeza por favor

Grandeza por favor

Junio 09, 2019 - 06:50 a.m. Por: Francisco José Lloreda Mera

El Gerente del Banco de la República dice que la economía se estancó y que se debe a la polarización política y el Ministro de Hacienda dice que la economía no se ha estancado y que la polarización no ha incidido en el desempeño económico. Vale la pena analizar qué es cierto y que no, de lo dicho por los responsables de la estabilidad económica del país. E ir más allá, examinar el trasfondo de esa discusión, invitando a una reflexión.

La economía no se estancó salvo que por estancamiento se entienda un crecimiento en el primer trimestre de 2,3% -que señala el Banco de la República- y de 2,8% -que señala el Dane-. La diferencia entre las cifras estaría según el Emisor, en factores estacionales como la demanda, que venía creciendo al 4% y que cayó al 2,7%. Es decir, ha crecido un poco menos de lo esperado, para llegar al 3% al finalizar el año. Pero no está estancada.

Otra es la discusión sobre la causa del crecimiento a la fecha. Dijo Echavarría, gerente del Banco, que el consumo privado siguió creciendo “pero el público perdió dinamismo” -una crítica directa a la ley de financiamiento- y que “la polarización política no es buena para el crecimiento, los consumidores y los inversionistas se asustan”, lo que sumado a la afirmación del “estancamiento”, cayó como un baldado de agua fría en el gobierno.

Ahí fue Troya. El gobierno en pleno se fue lanza en ristre contra el presidente del Banco. El ministro Carrasquilla indicó, entre otras, que “no es sorprendente que los analistas más pesimistas se equivoquen, pero sí me sorprende que lo haga el gerente del Banco Central” y lo acusó de extralimitarse en sus funciones. Puede ser válida la molestia del Ministro, cada cual lo evaluará, pero debe ser igualmente cuidadoso en sus palabras.

Similar ocurrió en otros sectores, empezando por el expresidente Uribe, quien le dijo a Echavarría que alcahuetearon a Santos “derroche, mermelada, impuestos elevadísimos e impunidad” pero “ahora se queja de polarización”. Incluso Santiago Castro, presidente de Asobancaria, escenario principal del pugilato, terció, señalando no tener evidencia empírica de que la polarización por sí sola tenga un efecto sobre el crecimiento económico.

Vamos al grano. Como se dijo, no es cierto que haya un estancamiento de la economía, pero sí es cierto que por ahora, el crecimiento es menor al esperado y que no debe pasar inadvertido. Y nadie puede negar que hay polarización política: esta no es nueva y con ella o sin ella, nuestra economía, resiliente como pocas, ha aprendido a sobrevivir. Pero tampoco debe subestimarse la incidencia de lo político en lo económico, más comenzando gobierno.

Si el país estuviese creciendo más, de no seguir postrado en un clima político enardecido y adverso, no lo sé, pero el optimismo seguramente sería mayor. Y lo sería, porque es desconcertante lo que pasa en el entorno político: la falta de grandeza de la mayoría de los dirigentes, que sólo piensan en sus intereses, y en cómo hacerle el cajón al gobierno -que ha cometido errores- para edificar sobre ese posible cadáver, sus aspiraciones.

El crecimiento económico del país va mucho más allá de las confrontaciones políticas, pero incide. Las políticas económicas dependen de la política y del entendimiento de la misma. Y la nuestra, tristemente, es una política empequeñecida y mezquina, esclava de los egos y vanidades, cortoplacista y mediática. El desarrollo y el crecimiento de un país tiene que ver en últimas con la grandeza. Es decir, con pensar primero en Colombia.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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