El regreso

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El regreso

Septiembre 15, 2019 - 06:50 a.m. Por: Francisco José Lloreda Mera

Indica Migración Colombia que hasta finales de agosto la lista de capos del narcotráfico y paramilitares que han retornado al país, desde Estados Unidos, en dos años, llegó a 107. Este simple hecho es motivo de preocupación, aunque hayan cumplido sus penas, pues es difícil disociar sus nombres de los emporios criminales que crearon a sangre y fuego. Lo preocupante es que muchos han regresado a cobrar venganza y a delinquir.

Señala la revista Semana que entre los que han regresado están Carlos Mario Jiménez (Macaco), excomandante del Bloque Central Bolívar de las AUC; Éver Veloza (HH), jefe de los Bloques Bananero y Calima, de esa misma organización; Héctor Restrepo (Perra Loca), de la Oficina de Envigado y cercano a Carlos Castaño; Carlos Alberto Rentería (Beto), de la cúpula del Cartel de Cali; y Dairo Valencia, del Cartel del Centro del Valle.

La lista sigue, unos más y otros menos conocidos o recordados, entre ellos, El Químico, el Negro Asprilla, Tornillo, Cejas, el Mocho, Camisa Roja, el Socio o Pipe Montoya. Solo el 26 de marzo en un mismo vuelo, regresaron 70, entre estos el líder de una ‘oficina de cobro’ de Cali, los asesinos de un informante de la DEA, un aliado del Clan del Golfo y miembros de las Farc, y uno de los jefes de una de las más grandes empresas sicariales.

La sanción penal en teoría cumple tres funciones principales: retributiva -castigo por el daño causado-, resocializadora -que el condenado, arrepentido y santificado, inicie una nueva vida alejado del mal-, e incapacitación -ponerlo tras las rejas un tiempo para que no siga delinquiendo, protegiendo así a la sociedad en general-. Contadas excepciones el castigo es corto, pasan menos tiempo recluidos en una celda, y vuelven a delinquir.

Así sucede en la mayoría de los casos, independiente del delito. Es el caso de algunos de los que regresaron. Ejemplos: ‘Perra Loca’ ha intentado en Antioquia recuperar a sangre y fuego propiedades que antiguos aliados y enemigos le quitaron cuando estuvo preso, y ‘Guacamayo’, tras seis años de prisión en Estados Unidos y retornar en 2011, la Policía lo capturó por seis asesinatos, concierto para delinquir, tortura y porte ilegal de armas.

Las autoridades responsabilizan a muchos de los que regresaron al país de la racha de asesinatos de los últimos meses en Antioquia y el Valle, con “modalidades típicas de las vendettas de la mafia”. Es el caso de Édgar Vallejo, alias Beto el Gitano, poco conocido y a quien la DEA considera uno de los capos más importantes. Pues bien, le hicieron un atentado cuando estaba con su familia en su finca del Lago Calima, en el centro del Valle.

No se equivocó el presidente Duque al expresar hace unos meses preocupación “porque algunos de los capos de la mafia de los años 90 han regresado al país”. Y no es para menos, pues también en los departamentos del Meta, Magdalena Medio, Urabá y Córdoba, crecen las denuncias que señalan que varios de ellos han vuelto a delinquir, algunos asociados con el Clan del Golfo, generando un espiral de violencia organizada.

Este relato tiene por objetivo encender todas las alarmas en materia de seguridad. Más con el contubernio de la banda de ‘Iván Márquez’, el Eln, y las disidencias de las Farc, con respaldo del régimen de Nicolás Maduro. Es decir, la seguridad nacional debe volver a ser la principal prioridad. Apoyo total a nuestras Fuerzas Militares y de Policía, y mano dura, sin contemplación, para quienes insisten en la violencia y la criminalidad. Y con más razón, con los capos y paramilitares que regresan al país a seguir delinquiendo.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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