Escuchar este artículo

El Récord Guinness

Octubre 18, 2020 - 06:50 a. m. Por: Francisco José Lloreda Mera

Colombia debe estar próxima a establecer un nuevo Récord Guinness: el del número de referendos constitucionales propuestos en una semana. Rompería además el récord de solicitudes de referendo archivados en un mes por no cumplir los requisitos y el de los frustrados por no lograr el umbral. Y de asemejar el plebiscito por la paz de hace cuatro años a un referendo, ganaría de lejos en la categoría especial de ‘referendos burlados’.

La solicitud de una nueva categoría -número de referendos propuestos en una semana- se sustentaría con las propuestas de consulta del expresidente Álvaro Uribe, y los de los senadores Rodrigo Lara y Roy Barreras. El único caso similar -aunque fueron solo dos iniciativas en una sola semana- fue cuando el expresidente Pastrana anunció uno para revocar el Congreso y los legisladores respondieron con uno para revocar al Presidente.

El récord de referendos archivados en un mes se logró en septiembre pasado, cuando la Registraduría descartó diez solicitudes de reforma constitucional por no cumplir los requisitos mínimos. Para no recabar en los dos que fracasaron en las urnas: el de 2003, para reducir el Congreso, entre otras propuestas, y el anticorrupción de 2018. Y el de la paz en 2016 -que fue en realidad un referendo- cuando ganó el no, pero se impuso el sí.

Pero el país ya había hecho uso de estos mecanismos. Fue el caso de la Séptima Papeleta en 1990 que dio pie a la Asamblea Constituyente y a la posterior constitución vigente, el Plebiscito de 1957 cuando la Junta Militar convocó a votar por el restablecimiento del orden constitucional y a favor del Frente Nacional para acabar la violencia bipartidista, y cuando Rafael Núñez decidió que el pueblo refrendara la nueva Constitución de 1886.

Podríamos ir más atrás, al inicio de la vida republicana, pero no es el caso. El punto es que el referendo y el plebiscito han estado presentes en la historia y los hemos tenido variopintos; desde los que buscan reformar las instituciones, pasando por prohibir las corridas de toros, el porte de armas y la adopción de parte de parejas homosexuales, hasta la cadena perpetua para violadores y la protección especial de la flora y la fauna.

La razón de este breve recuento histórico y numérico, más allá de rememorar que estos mecanismos no son ajenos al país, es llamar la atención sobre el uso de este instrumento a través del tiempo, al mirar los asuntos sometidos al voto popular. Y lo más importante, preguntarse si se está abusando de estas herramientas y qué nos dice de la democracia representativa y de nuestra capacidad de construir acuerdos mínimos como sociedad.

Es evidente que los tres referendos anunciados en la última semana obedecen a lo que los eruditos llaman ‘mostrada de dientes’ y ‘calentamiento’ con cara a las elecciones del 2022 -dejando entrever temas del debate que se avecina- independiente de si el tiempo da para llevarlos a cabo, de la viabilidad fiscal de algunas de las propuestas en un país prácticamente quebrado, y la efectividad de otras para corregir problemas endémicos.

Los mecanismos de participación para cambiar la constitución deben ser excepcionales. El procedimiento existente logra filtrar mucha basura, pero el país no es inmune a las iniciativas demagógicas. Bienvenido el debate sobre los referendos y sus propuestas, con altura y responsabilidad. De lo contrario solo generará desazón y desconcierto.
Más cuando lo que la gente quiere es volver a levantar su negocio o recuperar el empleo, sin enfermarse. Y para este fin no ayuda competir ahora por el Récord Guinness en categoría ‘referendos’.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS