Detrás de un debate

Noviembre 29, 2020 - 06:50 a. m. 2020-11-29 Por: Francisco José Lloreda Mera

En un reciente debate de control político contra el exfiscal Néstor Humberto Martínez, los senadores Gustavo Petro e Iván Cepeda señalaron que a alias ‘Santrich’ la Fiscalía le tendió una trampa “para afectar el proceso de paz”, y presentan al exguerrillero de las Farc -armado de nuevo- como una pobre víctima, al tiempo de advertir que denunciarán al exfiscal ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara “por traición a la patria”.

No debería sorprender la defensa que de ‘Santrich’ hicieron los dos congresistas, pues comparten la misma ideología, un pasado controvertido y enemigos comunes. Llama la atención, sin embargo, que a estas alturas, respalden con tal vehemencia a quien burló el acuerdo de paz, al traficar con droga, evadir la justicia y retomar las armas; a quien el mismo Rodrigo Londoño, cabeza del Partido Farc, ha cuestionado sin contemplación.

Es cierto que el exfiscal terminó siendo crítico de algunas decisiones del proceso de paz. Así consta en su libro ‘Las dos caras de la paz’, de obligada lectura para quienes aspiren a una mirada holística del tema, más allá de si les cae bien o mal el exfuncionario. Pero de ahí a afirmar que sus actuaciones como fiscal, más en el caso ‘Santrich’, tuvieron por propósito lastimar el proceso de paz, hay un largo trecho. Los hechos así lo corroboran.

‘Santrich’ había sido dejado en libertad el 30 de mayo de 2019 por una orden de la Corte Suprema de Justicia. Dos semanas antes había sido recapturado por la Fiscalía, minutos después de que la JEP ordenara su liberación al otorgarle la garantía de no extradición. Un mes después -julio de 2019- se conocería de su posible “fuga” en zona fronteriza con Venezuela, y en septiembre de 2019 reaparecería en un video, armado hasta los dientes.

Surgen varias preguntas: ¿Por qué no se quedó en el país si era un hombre libre? ¿Por qué retomó las armas en contravía del acuerdo que él negoció y firmó? Dirán algunos que el Estado no estuvo en condiciones de brindarle garantías. Pero, si así fuere, ¿por qué a Rodrigo Londoño y demás congresistas de las Farc, sí se las dio? La tesis de que la Fiscalía se ensañó contra Santrich para afectar el proceso de paz es endeble y facilista.

‘Santrich’ sabía que tenía rabo de paja y que tarde o temprano caería. Por más ‘edición controlada’ de los videos -acusación de Petro y Cepeda- lo cierto es que el exguerrillero tenía una relación con el Cartel de Sinaloa y estaba traficando. Sería cuestión de tiempo para que el testimonio y las pruebas allegadas por Marlon Marín, así lo confirmara. Pero no solo él traficaba: también alias ‘Iván Márquez’, quien se la olió y se fue antes del país.

En ese contexto no es fácil de entender la defensa del exguerrillero. ‘Santrich’ estuvo en el proceso de paz mientras le convino y dio un portazo al verse contra las cuerdas, por nada distinto a que nunca dejó de delinquir: nunca dejó de ser un criminal. Seguro creyó que podía seguir delinquiendo siendo Senador y que nadie le pondría la mano encima, más con una JEP sesgada. Lo saben ambos congresistas, que de ingenuos no tienen nada.

Lo que lleva a preguntarse de nuevo por el proceder de los dos senadores. El debate coincide con otro aniversario del video de Petro y los fajos de billetes y seguramente querían que pasara de agache. Pero también, con el inicio de una campaña en la que el acuerdo de paz estará en el ojo del huracán y quienes lo lideraron y defienden saben que una manera de evadir la responsabilidad política de los yerros del mismo -cada vez más protuberantes- es culpar a otros. Y en esto Petro y Cepeda son unos expertos.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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