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Decisiones respetables

Noviembre 15, 2020 - 06:50 a. m. Por: Francisco José Lloreda Mera

Durante veinte años Alejandro Santos dirigió Semana, la revista más influyente del país. Estuvo al frente de 1040 ediciones, lideró con Ricardo Calderón investigaciones serias e iniciativas más allá de lo periodístico como Reconciliación Colombia y Colombia Líder, además de espacios para la discusión plural de temas públicos. Hizo con Felipe López un gran equipo, que convirtió a Semana en un referente de periodismo a nivel regional.

Era de esperar que su desvinculación de la revista causara reacciones encontradas. Por un lado, la de quienes han compartido su línea editorial y de análisis, y por el otro, la de quienes no. Porque, digámonos la verdad: todo medio, como todo periodista, por más independencia y objetividad que diga tener, actúa de acuerdo a sus principios e ideas; no son asexuados ideológicamente. Y eso está bien y es normal, y es, además, necesario.

Y es necesario porque los medios no son autómatas que reproducen lo que les llega sin decantación. Detrás de cada noticia y análisis, de cada titular, primera página o portada, hay decisiones sobre lo que amerita ser publicado y lo que no, el enfoque y el contenido. Es así en Colombia y en el mundo. Las cadenas de televisión, radio, los medios impresos y los digitales, todos, tienen su corazoncito. Al igual que los consumidores de medios.

Si no fuese así, no hubiese causado tanto revuelo, en especial en círculos capitalinos, las renuncias de Santos y Calderón ante la fusión de Semana con Dinero y la integración de los equipos digital y del impreso, lo que condujo al nombramiento de Vicky Dávila como directora, lo que desató la renuncia de Mauricio Sáenz y del equipo de Nación, entre otros, y de María Jimena Duzán, Antonio Caballero, y Vladdo, por no compartir su estilo.

Respetable; nadie puede obligar a otra persona a trabajar en un lugar, como tampoco ningún colaborador puede pretender imponerle al dueño del negocio, cómo manejarlo. Y guste o no, la decisión del propietario mayoritario de Semana es avanzar en lo digital. Muy duro para quienes nacimos con los impresos y la sola idea de prescindir de estos duele y atormenta. Pero el mundo cambió, igual la manera de informarse y de informar.

Pero más allá de decisiones relacionadas con el modelo de negocio, que en el último año ha probado ser exitoso en la revista, hay un trasfondo político. El equipo que estuvo al frente de Semana, igual que sus columnistas, respondían mayoritariamente a una forma de pensar y desde la llegada hace un tiempo de nuevos colaboradores, con una ideología distinta, de centro derecha, buscando un balance, empezaron a sentirse incómodos.

Lo que no es válido, más de parte de quienes se proclaman defensores de ideas liberales, es descalificar al otro, bien porque piensa distinto o porque busca la rentabilidad de una empresa. Ha hecho carrera que el buen periodismo -que algunos llaman independiente- es el que defiende ideas de centro o de centro izquierda, y eso no es cierto; para quienes así lo creen, el resto son medios paria o vendidos a intereses oscuros del capitalismo.

No será fácil acostumbrarse al revolcón digital que se viene en Semana, y Vicky Dávila no la tiene fácil pues Alejandro Santos deja una vara muy alta. Pero de ahí a cuestionar una decisión empresarial y el matoneo a una periodista valiente, aunque polémica, hay un trecho. A quienes sirvieron al semanario por tantos años, más allá de compartirse o no sus posiciones, gratitud; aportaron con creces al periodismo y a la democracia. Y a quienes llegan, darles la bienvenida, desearles éxito. Semana seguirá, y seguiré suscrito.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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