Bien idos

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Bien idos

Septiembre 01, 2019 - 06:50 a. m. Por: Francisco José Lloreda Mera

La decisión de ‘Iván Márquez’ y ‘Jesús Santrich’ de retomar las armas, no debe sorprender. Se veía venir. Los une el haber incumplido el acuerdo de paz al continuar delinquiendo, y haber traicionado a quienes tomaron en serio la desmovilización y la confianza de los colombianos. Los une su esencia criminal y asesina. Por eso están donde están. Pero lo importante ahora es analizar con cabeza fría no tanto lo ocurrido sino lo que debe venir.

Y lo que debe venir debe partir de una premisa que señaló con claridad el Presidente: no estamos frente a una nueva guerrilla sino frente a una banda de narcotraficantes. ‘Santrich’ y ‘Márquez’ burlaron, además, la justicia especial que ellos idearon, cuando no les servía; el primero, valido de la ingenuidad y complicidad de más de uno, el segundo, consciente de su rabo de paja, salió en estampida cuando presintió que venían por él.

La pregunta que surge es, qué hacer los que estamos de este lado, en la legalidad. Lo primero, dejar a un lado las recriminaciones. Poco aporta ya culpar a Santos o al proceso de paz, a quienes le sirvieron en bandeja la libertad a ‘Santrich’, o a Duque -quien no ha tenido opción al implementar lo acordado en medio de un fuego político cruzado-. Es lo que hay, y los principales responsables son los exguerrilleros que a todos engañaron.

Lo segundo, hacer todo lo que esté al alcance para que quienes dejaron las armas para reincorporarse de verdad a la vida civil, lo logren. No creo sean los diez mil que dicen, pero independiente del número, el principal antídoto a la banda criminal que se anuncia es que ningún otro desmovilizado, independiente de su jerarquía, regrese al monte. Eso será posible si logran iniciar una nueva vida, encajar en la sociedad y sentirse seguros.

Lo tercero, el partido Farc debe romper totalmente con quienes decidieron seguir en la ilegalidad. No solo expulsarlos, sino cortar todo vínculo organizacional y personal. No puede quedar duda al respecto, pues lo peor que le podría pasar al grupo político y a la paz, es que se perciba que el partido tiene un brazo armado -o lo tenga en realidad-. Esa fue una de las causas del exterminio de la Unión Patriótica. Una historia para no repetir.

Lo cuarto, mano dura. Capturar o neutralizar a los disidentes y la nueva banda criminal debe ser un objetivo prioritario de las Fuerzas Militares y de Policía. Sin descuidar la cúpula del ELN, los mandos medios y las milicias rurales y urbanas. Confiemos en que la unidad especial que se ha conformado y las recompensas, surtan efecto. Es necesario demostrar con hechos, no palabras, que volver a delinquir no paga. Por el bien de la paz.

Lo quinto, rechazo nacional e internacional, empezando por los países garantes del proceso de paz. Si en algo debemos estar identificados, colombianos y extranjeros, es en censurar con vehemencia la decisión de ‘Márquez’ y ‘Santrich’, de violar el acuerdo de paz del que son coautores y firmantes, para retomar una lucha anacrónica. Las medias tintas tienen una lectura benevolente con quienes le mintieron al país y al mundo entero.

Lo que no sirve, que no estorbe. ‘Márquez’, ‘Santrich’ y sus lugartenientes, disidentes o no, no le sirven al país. Se les tendió la mano de manera generosa y han respondido con una puñalada en la espalda.  En estas circunstancias, lo que ellos más quisieran ver es una sociedad dividida y una mayor polarización política por culpa del acuerdo de paz. Ojalá lo entiendan todos, el gobierno, los partidos y los colombianos. Es tiempo de dejar atrás lo que nos divide y trabajar en lo que nos une. Paz con legalidad, es el punto de partida.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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