Bálsamo de madrugada

Diciembre 27, 2020 - 06:50 a. m. 2020-12-27 Por: Francisco José Lloreda Mera

No lo conozco y lo escucho. No es amigo y lo siento cerca. No me ha hecho ningún favor y le estoy agradecido. Aguardo con interés el momento en que lo anuncian y comparte un abrebocas del tema que ha preparado para la edición de la mañana. Luego escucho con atención su reflexión del día, independiente de si la comparta. Un bálsamo en medio de una catarata de noticias malas de lo que ocurre a diario en Colombia y en el mundo.

“El Padre Alberto Linero, es periodista”. Así lo presentan a diario en Mañanas Blu. Hasta hace poco y por 25 años, fue sacerdote. Pese a estar agradecido con la Iglesia Católica, no se sentía pleno como persona y decidió vivir de otra manera. “No ejerceré más, pero nunca dejaré de ser sacerdote”, dijo en 2018 en entrevista con Claudia Palacios, en la que, con respeto, señaló la necesidad de introducir cambios en la institución religiosa.

“El Papa tiene que hacer cambios estructurales pronto. Ha modificado el lenguaje, ha hecho gestos, pero el celibato no da más. La Iglesia está perdiendo una gran cantidad de jóvenes extraordinarios, con vocación ministerial, pero que no pueden con el celibato”. Aseveración que le valió la animadversión de algunos. “Apilaron leña para quemarme como Torquemada por una decisión que es mía. Pensé que la Inquisición había pasado”.

Le cayeron encima. “Gente de la Iglesia, de los que oran, de los que comulgan, de los que hablan de amor, me jodieron más la vida a mí que a todos los pedófilos que tienen. Ojalá se comportaran así de duro con los pederastas. Dijeron que me iba a dar cáncer por dejar el ministerio, que Dios esa me la cobraba. Si eso lo hacían para que volviera, para que recapacitara, hicieron todo lo contrario. Dije: si eso es así, no quiero estar con ellos”.

Linero fue coherente con lo que pensaba, sentía y quería. Fue honesto consigo mismo y con la Iglesia Católica -institución que ojalá acogiera algunas de sus recomendaciones antes de que siga languideciendo en medio de escándalos-. De ahí su fortaleza espiritual y su estatura moral para llegar a diario a millones de personas, por distintos medios, con reflexiones sencillas, balanceadas, sin pretensiones. Recordemos algunas de ellas:

“Los momentos de dificultad hacen parte de la vida, pero siempre se superan y quedan motivos en el corazón para vivir con alegría y esperanza”. “Siempre hay razones en el corazón para agradecer. La queja no lleva a ningún lado, es necesario que actuemos y que luchemos para salir adelante”. “No te canses de hacer las cosas bien. No te canses de dar amor a los que amas, de defender tus convicciones y acompañar a otros a alcanzar sus sueños”. “La vida es más llevadera porque hay gente alrededor que está dispuesta a reír en la alegría, pero también a poner el hombro cuando las cosas no van bien”. “Cuando te dejas llevar por los comentarios dañinos de los demás, y permites que te laceren tanto y que te definan, pierdes de vista que eres más que eso que ellos dicen”. “Nadie que desprecie a otros puede ser buena persona. Nadie que pase por encima de los demás, puede ser un ejemplo para la sociedad. Tenga el poder, el dinero o las influencias que tenga”. “Tomarse la vida en serio no es vivirla amargado y aburrido, al contrario, tiene que ver más bien con encontrar las cosas que realmente motivan el corazón y hacerlas de la mejor manera”.

En el ocaso de un año difícil, doloroso para muchas familias, y cargado de enseñanzas, cuando los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús, pienso por un momento en el padre Linero. En su vida, en su honestidad y transparencia, en cómo ejerce el sacerdocio sin tener sotana, en la bocanada de positivismo que irradia a diario con su voz cálida y sus mensajes revitalizantes. Pienso en él, en medio de un mundo convulsionado, de una Iglesia anquilosada, y un país asediado por el odio, la envidia, y la ambición desbocada.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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