Robando todo

Robando todo

Diciembre 21, 2018 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

“Se están robando los recursos de la salud de los más pobres, se están robando los dineros de los tratamientos para los enfermos mentales y también los de los niños con síndrome de Down. Se están robando los subsidios de los que no tienen con qué pagar la luz y se roban el presupuesto con el que se iban a construir acueductos para decenas de miles de colombianos que -como cualquier personaje del Macondo de García Márquez- esperan hace décadas que les llegue una gota de agua apta para beber”.

Es el diagnóstico que nos ofrece el excontralor general Edgardo Maya en su libro ‘Grandes hallazgos’. Pero ahí no termina el dramático retrato de lo que nos ha venido ocurriendo. Qué tal esto, por ejemplo: como procurador, el propio Maya decretó la caducidad de la construcción de la Ruta del Sol, la misma del escándalo Odebrecht ahora, porque la póliza que amparaba ese contrato de 500 millones de dólares era falsa. Y como aquí no existe memoria, pues ahora vivimos un escándalo aún peor. Aquí recoge otros escándalos que vivió cuando era procurador en 2003 para concluir que la dimensión de la corrupción aumenta, los actores cambian y se repite aún en los mismos temas, Odebrecht, el Hospital San Francisco de Asís en el Chocó, etc.

Dice que la corrupción es algo estructural. Que han ido mejorando el aprendizaje y se han vuelto muy sofisticados. Habla de una escuela criminal que no se construyó de un día para otro.

Los facilitadores de esta mega corrupción, según él, son la debilidad del poder territorial, la nefanda financiación privada de las campañas electorales que se ha convertido en una inversión. Se asombra cuando registra que la campaña de algunos gobernadores llegue a costar hasta $30.000 millones. Luego los contratistas que financian pasan la cuenta de cobro.

Los casos que trae a colación el Contralor Maya dejan sin respiración al lector. En cuanto a los congresistas, es peor porque afirma que son los propios candidatos al Congreso los dueños del negocio. Por eso recuerda en bastardilla, la frase del exsenador condenado y encarcelado Juan Carlos Martínez Sinisterra: “Es mejor negocio la política que el narcotráfico”. Se trata, afirma, de un modus operandi que cada día se sofistica más.

El Contralor Maya, no obstante, mantiene algún optimismo porque “la corrupción comienza a ser castigada como nunca antes”. Estamos avanzando. Afirma que las denuncias de los ciudadanos son efectivas. (Ojalá tuviéramos el mecanismo de la delación premiada, que ha probado su eficacia en muchos países). Hace cinco recomendaciones que se deben refinar, porque es lo que más hace falta. Ya que son muchas las recetas ineficaces:

1. Acabar con las contralorías locales y departamentales, para fortalecer la Contraloría General,

2. La lista cerrada para la elección en las corporaciones públicas,

3. Prohibir los beneficios legales para los corruptos y promover la sanción social,

4. Reformar el mecanismo de utilización de las regalías, y,
5. Blindar el Sistema General de Participaciones.

El Congreso no le presta atención a estas recomendaciones. Ni a otras, como la más determinante, la financiación total estatal de las campañas electorales.

Observemos con cuidado lo que está haciendo México y lo que hará Brasil, que están tomando muy en serio este tema. Y oigamos con atención las reflexiones del excontralor Maya.

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