Por fin

Por fin

Marzo 15, 2019 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

En forma inusual, por fin los partidos de oposición resolvieron replicar una alocución presidencial. Petro brilló por su ausencia, no así su grupo.
Lo interesante es cómo quedó en evidencia la desigualdad en que están colocadas las fuerzas políticas que se declararon en independencia como el liberalismo o Cambio Radical. La declaración del expresidente César Gaviria, como jefe del Partido Liberal, mucho más contundente, no obtuvo la visibilidad que alcanzaron los grupos de oposición. Uno de los defectos del Estatuto de Oposición.

Lo propio ocurrió, pero es otro tema, con la declaración del Procurador Fernando Carrillo, que ha sido hasta ahora la más dura. No obstante, que en uno de sus apartes invita a la promoción de un consenso muy necesario y urgente en esta materia.

Pronto sabremos qué argumentos de uno y otro lado recibirán el apoyo mayoritario del Congreso y, luego, si es el caso, de la Corte Constitucional.

Es la tradición jurídica colombiana en todo su esplendor. Tradición que debemos preservar porque ella es la que ha asegurado la supervivencia de nuestra democracia, sin embargo hay tantas amenazas graves.
El tema del Estatuto de Oposición fue una bandera de López Michelsen, como constitucionalista y como jefe del MRL, un partido de oposición en los albores del Frente Nacional.

Virgilio Barco retomó el tema en su campaña presidencial, en especial, después del criminal asalto del M19 al Palacio de Justicia, en noviembre de 1985, cuando los conservadores tenían el derecho constitucional de participar en el gabinete, sin importar su condición minoritaria, anunciaron que no lo harían. El presidente Barco quedó en libertad para constituir un gobierno liberal, lo cual daba lugar a una oposición conservadora.

La verdad es que el Estatuto de Oposición siempre ha estado presente en nuestra vida política. Está en la Constitución, en el reglamento del Congreso y de las corporaciones territoriales y en las leyes que desarrollan aspectos claves como la libertad de expresión, de movimiento, o de asociación.

Y ha sido eficaz. Para no ir muy lejos, Andrés Pastrana logró la presidencia desde la oposición al gobierno de Samper, al derrotar a Horacio Serpa, su ministro del Interior, quien ganó en la primera vuelta. Álvaro Uribe, el dirigente antioqueño, que solitariamente se opuso al proceso de paz de Andrés Pastrana, ganó en primera vuelta en 2002. Y Óscar Iván Zuluaga derrotó al presidente Santos en la primera vuelta de su reelección. Iván Duque desde la oposición ganó en la segunda vuelta con la máxima votación de nuestra historia electoral.

Es que hemos sido un régimen democrático, así algunos pretendan poner esa realidad en tela de juicio. Con defectos y problemas. Y está bien que se otorguen más garantías y derechos a la oposición, como el de réplica, que se utilizó por primera vez el 12 de marzo.

El ejercicio de la oposición está cada día más legitimado en Colombia. La Constitución de 1991 amplió las posibilidades de la oposición en todos los niveles: presidencia, gobernaciones, alcaldías, congreso, asambleas, concejos.

La congresista Juanita Goebertus hizo bien su papel.

Una buena oposición es lo mejor que le puede pasar a una democracia porque ayuda al buen gobierno. Y le da confianza a la ciudadanía para considerarla una alternativa creíble, que es de lo que se trata.

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