Paula Moreno

Paula Moreno

Julio 20, 2018 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Estamos viviendo el ascenso al poder de una nueva generación. Iván Duque encabeza este proceso. Es el presidente más joven desde hace muchas décadas. Los nombres se han venido anunciando y no es fácil encontrarlos en el radar político. Jonathan Malagón, ministro de Vivienda, es un caso sobresaliente por su formación académica y su trayectoria destacada a tan temprana edad; María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía, es otro caso admirable y lo propio podría decirse de algunos profesores universitarios como Francisco Barbosa, que han sido mencionados para altos cargos. Es conveniente señalar que ello no excluye personalidades con mayor trayectoria, como Carlos Holmes Trujillo, Guillermo Botero, Alberto Carrasquilla.

En esta ocasión, quiero resaltar el nombre de Paula Moreno, exministra de Cultura durante el segundo período de Álvaro Uribe, cuando apenas tenía 28 años. Aunque ahora no aparece en el equipo del presidente Duque, se puede decir que si ella quisiera ahí estaría. Lo interesante es que esta semana, el 25 de Julio, la apreciaremos en una nueva dimensión: como escritora. Presentará en la biblioteca del Gimnasio Moderno, en Bogotá, su libro ‘El Poder del Invisible. Memorias de Solidaridad, Humanidad y Resistencia’, publicado por el Grupo Editorial Penguin Random House.

Como todo lo suyo, se trata de un texto cuidadosamente construido y, sin duda, ¡audaz!

Qué tal escribir una autobiografía a tan temprana edad… No conozco otro caso en Colombia ni algo parecido en otro país. Parece que ella también lo averiguó y no encontró. Por eso dice, “entonces entendí que era urgente y necesario reconstruir mi historia, escribirla yo misma y compartirla con otros para generar una cadena de aprendizaje y experiencia”.

Es que Paula Moreno es excepcional. En cualquier dimensión. Desde cualquier perspectiva. Es asombroso caso de superación. Un ejemplo de altanería bien entendida y mejor ejercida, como se trasluce en los diferentes capítulos y en su comportamiento cuotidiano.

El periplo vital de Paula Moreno está bien claro, ofrece los elementos para una Memoria tan temprana. Y en un país ansioso de modelos que admirar, sus ejecutorias como miembro de familia, estudiante, funcionaria o promotora de la región del Pacífico, o como ciudadana global, quedan visibilizados en este libro. ¡Paula Moreno es realmente un modelo! Para todos.

Su resistencia de volver al sector público me resulta difícil de aceptar. En 2014 se supo que varios candidatos le ofrecieron la Vicepresidencia. Ninguno logró seducirla. Y ahora, sería legítimo presumir que estuvo en la lista de algunos candidatos para esta dignidad u otros destinos.
Me he inventado la interpretación de que su envidiable participación como miembro de la Junta Directiva de la Fundación Ford en Nueva York, una institución con vocación universal, o sus experiencias en la Universidad de Yale y otras similares, la han colocado en otro nivel. Y tengo la esperanza de que una Paula Moreno, así redefinida por estas experiencias inéditas para un colombiano, volverá enriquecida con una perspectiva bien diferente en un futuro próximo. Me cuesta trabajo no verla totalmente dedicada a las causas que ha defendido aquí entre nosotros. Su enorme sensibilidad hacia los menos favorecidos, su obsesión por promover la igualdad, por garantizar oportunidades reales para todos constituyen auténtica, genuina vocación, alejada de cualquier vana ambición. Para ella es como una misión, un llamado que tiene que cumplir.

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