Meditando

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Julio 31, 2020 - 11:50 p. m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

La pandemia nos ha obligado a reflexionar sobre el sentido de la vida y la proximidad de la muerte propia o de los seres queridos o cercanos. No es nuevo, lo hubiéramos hecho antes pero nunca como ahora esa vivencia ha sido más excruciante. Casi como un larguísimo retiro espiritual.

Pienso en lo difícil que semejante situación ha podido significar para personas que no han contado con una intensa vida interior. Y, así, entiendo que haya crisis de ansiedad, que sientan la obligación de escaparse del confinamiento y de columpiarse entre sentimientos de fuerte pesimismo y hasta desesperación.

Lástima grande que la televisión no les proporcionó programas que les ayudaran a transitar por esta experiencia inusitada y ya tan larga. ¡Qué desperdicio!

En buena hora, volví a repasar el libro del psicólogo Steven Pinker: ‘En defensa de la Ilustración. Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso’ (2018). 453 páginas para llamar la atención sobre lo privilegiados que hemos sido quienes hemos vivido en esta reciente parte de la historia de la humanidad (desde finales del Siglo XVIII) y cómo nuestro deber ahora es seguir creyendo en la idea del progreso, fortalecerla, impulsando la razón, la ciencia y el humanismo, bien lejos del catastrofismo y del pesimismo cultural.

75 gráficas muestran el progreso de la humanidad en lo relativo a la expectativa de vida, a los recursos de salud, a la alimentación, a la superación de la desigualdad, a la calidad de la vida, al conocimiento, a la felicidad, para mencionar algunos de los capítulos. Como se trata del Iluminismo o de la Ilustración, el autor se remonta en algunos casos a finales del Siglo XVIII.

Bill Gates, buen lector, dice que es su “nuevo libro favorito de todos los tiempos”. Es que ya había dicho con respecto a otro libro del mismo autor ‘Los mejores ángeles de nuestra naturaleza’ que era “el libro más inspirador que jamás había leído”.

Recuerdo el último párrafo del libro que estoy reseñando, tan apropiado para estos tiempos: “Que la vida es mejor que la muerte, la salud es mejor que la enfermedad, la abundancia mejor que la escasez, la libertad mejor que la coerción, la felicidad mejor que el sufrimiento, y el conocimiento mejor que la superstición y la ignorancia”.

Pinker no escribe a partir de desconocer los males y desgracias de nuestro tiempo. Por ejemplo la página 325 trae datos dramáticos que contrastan con el progreso logrado. Leamos: “700 millones de personas en el mundo viven hoy en extrema pobreza. En las regiones donde esas personas están concentradas, la expectativa de vida es inferior a 60 años y casi una cuarta parte de esa población está desnutrida. Casi 1.000.000 de niños mueren de neumonía cada año, la mitad de ellos por causa de la diarrea o de la malaria, y cientos de miles por el Sarampión y el Sida. Una docena de guerras se libra en el mundo incluyendo una en la cual murieron más de 250.000 personas, y en 2015 por lo menos 10.000 personas fueron masacradas en genocidios…”.

En el predicamento inútil entre pesimismo y optimismo dice que la frase favorita para él es la de Hans Rosling “yo no soy un optimista, yo soy un posibilista serio”.

Excelente lectura para reafirmar la confianza en un mejor futuro.

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