Mapa político diferente

Mapa político diferente

Noviembre 02, 2018 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Tres cambios políticos transformarán el quehacer de la región. López Obrador se posesionará el primero de diciembre como nuevo presidente de México. Su discurso es bastante radical aunque muchas voces digan que se ha moderado. Bolsonaro se posesionará el primero de enero con un discurso de extrema derecha.

Y el próximo martes Estados Unidos elegirá un nuevo Congreso (la tercera parte del Senado, 33, y la totalidad de la Cámara de Representantes, 435), un buen número de Gobernadores y otros funcionarios de elección popular. Lo que se está decidiendo es, realmente, si el Partido Republicano, el del presidente Trump, mantiene las mayorías en Cámara y Senado o las pierde o las conserva en una de ellas. Tradicionalmente el Partido Demócrata domina la Cámara. Y no sería sorprendente que esta vez el fenómeno se repitiera. Lo que normalmente es algo esperado, en esta ocasión tiene enorme significado. Si el Partido Republicano pierde las mayorías congresionales, el presidente Trump queda expuesto a una eventual destitución. Y ello tiene enorme impacto en la situación política mundial y, sobra decirlo, en la hemisférica.

Así, pues, los tres países más significativos del hemisferio (Canadá da lugar a una consideración diferente), Estados Unidos, México y Brasil estarán determinando muchas orientaciones políticas, económicas y sociales en los próximos años.

Para el oprobioso régimen venezolano es un dato mayúsculo. Para Colombia tiene particular importancia. El tema de la lucha contra las drogas y contra la corrupción es central en México y Brasil y, claro está, en Colombia y ni hablar de Venezuela. Estados Unidos tiene un papel preponderante. No olvidemos que el caso Odebrecht fue iniciado en diciembre de 2016 por un juez neoyorkino.

Es bien probable que este nuevo mapa político le facilite al presidente Duque consolidarse ante la opinión pública nacional e internacional, como lo que realmente es, un gobernante de centro, no extremista. Él prefiere decir, que es de extremo centro, ¡oh paradoja!

Estas elecciones intermedias en los Estados Unidos (, aquí las llamábamos de mitaca) deberían recordarles a los colombianos que es un error colosal, en un régimen presidencial, unificar el calendario electoral, o sea, hacer un mismo día las elecciones de presidente, gobernadores, alcaldes, senadores, representantes, diputados y concejales. No solamente la teoría nos reitera que de esta manera se debilita la separación de poderes sino que se destruye el equilibrio de poder que son elementos característicos, indispensables en una democracia. Y entiendo que desde chiquitos nos han enseñado, los que no saben de teoría política, que es un error y un riesgo enorme colocar todos los huevos en la misma canasta. El arte democrático de gobernar es difícil. Esa es su naturaleza. Ello obliga a hacer compromisos como el que recientemente se realizó en el Senado en torno de la JEP.

Es vital que el poder esté distribuido entre diferentes fuerzas políticas en todos los niveles. La uniformidad no ayuda. No contribuye a la deliberación democrática. No deja que los ciudadanos de cualquier vertiente ideológica sientan que el país también les pertenece. La elección de alcaldes, hemos visto, ha permitido la cohabitación de diferentes vertientes ideológicas en distintos niveles del gobierno, Bogotá y la Nación, por ejemplo. La idea de hacer que el arte de gobernar sea fácil es atractiva pero perversa. Es algo que debemos tomar muy en serio.

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