Infamia

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Infamia

Mayo 22, 2020 - 11:50 p. m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Procurador (Carrillo), Fiscal (Barbosa) y Contralor (Córdoba) hicieron el jueves una presentación de sus hallazgos relacionados con el manejo irregular de los recursos para combatir la pandemia.

Es el pan nuestro de cada día. La rutina. Por eso no se puede decir que inusitado o increíble. Simplemente es una infamia. Sin investigar, como ellos lo hicieron, se podría anticipar lo que estaba pasando. Pero a ellos les corresponde investigar. Y vuelven y encuentran lo mismo: sobrecostos, contratistas que no son idóneos, etc. Y si investigan de nuevo, encontrarán que los mercados se entregaron pero que no eran todos los que se contrataron y que las obras u otras tareas no se realizaron o fueron de mala o pésima calidad.

Cada vez que existe dinero aparecen los mismos comportamientos y hasta los mismos contratistas. Así estén dedicados a vender huevos, también pueden hacer carreteras, o túneles, o vender tapabocas o lo que sea. Así ocurrió -al respecto hay muchos rumores- cuando se creyó que íbamos a contar con miles de millones de dólares para el llamado posconflicto. Los mismos se apuntaban.

Pronto hubo desánimo porque el dinero de la comunidad internacional no llegó en las cantidades esperadas. Y el que había también fue objeto de la rapiña. Paz, pandemia, salud, educación, no importa, es dinero. Y eso es lo que interesa. Otras consideraciones son irrelevantes. Es que hay deudas y compromisos por la nefasta financiación de las campañas electorales y por las listas abiertas. Y eso, luego, se paga muy bien. Es realmente una inversión espectacular. No se aprenden, por parte de los organismos que luchan contra la corrupción o el crimen organizado, las lecciones del Carrusel de la Contratación en Bogotá o las del departamento de Córdoba, apenas dos eventos. Y es así como no se logra contrarrestar el catecismo para practicar la corrupción, que ya se tiene bien aprendido en municipios, gobernaciones y otras entidades gubernamentales.

El procurador Fernando Carrillo mencionó en su intervención herramientas elementales de la lucha contra la corrupción. En primer lugar, transparencia, o sea publicidad. Que no haya oscuridad ni zonas grises en las contrataciones. Todo a la luz del sol porque el que obra mal odia la luz, decían los clásicos.

Y que la ciudadanía defienda esos recursos que son suyos, que son para su bienestar. Que no se inventen otras leyes repetitivas de las anteriores que no se aplican con rigor. Un homenaje inmerecido que le hace el Sistema Jurídico a la infamia. Las recomendaciones del Procurador son elementales, fáciles y, quien lo creyera, no se ponen en práctica. Y por eso, vuelve y juega. La reacción de la ciudadanía es débil. Se alza de hombros. Vigilar, denunciar, parece muy complicado.

Ojalá el tema de la corrupción en todas sus formas adquiera máxima importancia, en particular en el papel que debe jugar la ciudadanía. Cómo facilitarlo, protegerlo, estimularlo, eso ya está investigado. Pero tampoco se hace.

La tarea no es tan insuperable como dicen. No hay que esperar a que los escándalos exploten. Hay métodos que le dan eficacia a esta lucha necesaria. Ahí está la “delación premiada y debidamente protegida,” que es preferible a las filtraciones perversas. Llevamos demasiado tiempo en estrategias fallidas. El flagelo se repite y se magnifica. Y de qué manera. ¿Hasta cuándo?

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