¿Gobernable?

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¿Gobernable?

Mayo 08, 2020 - 11:50 p. m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Es bien sabido que gobernar es una tarea muy difícil, pero hay situaciones que la hacen aún más compleja. Una guerra o una crisis económica o social.

Vale la pena mirar el caso que se ha venido presentando en Colombia, que excede experiencias durísimas que hemos vivido. El presidente Duque recibió una situación nada envidiable que se ha ido tornando más inmanejable.

Heredó un proceso de paz que había roto el consenso político fundamental. Que había recibido -infortunadamente- tres rechazos electorales: el de la primera vuelta presidencial en 2014, cuando ganó Óscar Iván Zuluaga; el triunfo del ‘No’ contra el plebiscito de 2016 y, finalmente, el de la elección de 2018 que llevó a la presidencia a Iván Duque, candidato del Centro Democrático, principal crítico del manejo del Proceso de Paz, y, además, con unas Farc divididas y su principal negociador, ‘Iván Márquez’, huyendo e involucrado en un meganegocio de 10 toneladas de drogas ilícitas.

También, unas relaciones con Venezuela en crisis: enormes cifras de migrantes cuasi famélicos. Y un régimen político allá, que protege grupos armados organizados y ha servido y sirve como canal para exportar cocaína.

Como complemento muy propicio para ellos, más de 200.000 hectáreas de producción de coca que encontraban en ese país ruta para distribución de la cocaína. El gobierno del presidente Duque dijo en algún momento que “a más coca menos paz”. La producción de coca y su transformación en cocaína “exacerba todos los problemas de Colombia”, como lúcidamente afirmó el presidente Clinton en Cartagena en el año 2000. Y como si fuera poco, una crisis de gestión y de corrupción en el sistema de salud (la corrupción se lleva $50 billones al año; una buena parte del sector salud) que ya lleva más de una década y fue uno de los objetivos de alto valor de la lucha inicial del presidente Santos contra la corrupción (Saludcoop). La Ley de Punto Final del año pasado es una de tantas decisiones dirigidas a poner orden en un sistema que hacía agua por todas partes. Todavía varias EPS están en tela de juicio.

Así las cosas, llega la pandemia. Los sectores de salud en casi todo el mundo estaban en situación más que precaria. Aquí el Gobierno ha logrado que el virus, hasta el momento, no desborde el sistema como ha ocurrido, quién lo creyera, en Italia, Francia, España, Inglaterra y buena parte de Estados Unidos.

Como si hiciera falta, el petróleo, el principal producto de exportación (56%), 10% de los ingresos ordinarios del Gobierno, ha perdido gran parte de su valor.

Cada uno de estos temas tiene implicaciones presupuestales que se cuentan en billones de pesos. Inusitado.

Cualquiera de tales retos sería suficiente para quitarle el sueño al mejor de los gobernantes. Sería difícil mantener la serenidad; y ello, somos una democracia, con la crítica justa o injusta del Congreso, las Cortes, los medios de comunicación, listos para señalar errores o falencias por exceso o por deficiencia.

Lo que está afectando a Colombia excede cualquier escenario grave que un Presidente anterior hubiera afrontado.

Con todo, lo que se percibe en la opinión pública es una actitud tranquila porque consideran que, por fortuna, el presidente Iván Duque Márquez está bien enfocado, alerta y con sentido de su altísima responsabilidad.

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