¿ELN: hasta cuándo?

¿Eln: hasta cuándo?

Octubre 26, 2018 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Las acciones militares del Eln continúan. Por ello es apropiado preguntarse si la voluntad de reincorporarse a una solución política existe todavía en el radar de este grupo armado ilegal.

Ese interrogante no es válido con respecto al gobierno del presidente Duque. Ante Naciones Unidas, en particular ante el Consejo de Seguridad, ha quedado claro su compromiso de cumplir con el Acuerdo del Teatro Colón. También, ante la Unión Europea que ha anunciado nuevos recursos para ayudar a superar la que el presidente Duque calificó como fragilidad presupuestal (60 millones de euros).

Hemos pasado por alto una interesante observación del Secretario General de la ONU en su informe al Consejo de Seguridad. Llamó la atención sobre el hecho de que la implementación del acuerdo había pasado de un gobierno a otro. Pero, más significativo, de un gobierno a la oposición. Una manera de exaltar la tradición democrática colombiana. Una oposición que había formulado críticas al contenido del acuerdo y que había ganado el plebiscito del 2 de octubre de 2016.

Una situación que debería estimular una buena disposición del Eln para llegar a una negociación exitosa. Y al respecto es indispensable llamar la atención sobre un factor que no debe subestimarse. Cuando se iniciaron las conversaciones con las Farc el ambiente internacional era muy propicio en América Latina y en el resto del mundo. Ese no es el panorama de hoy. El papel de Venezuela y Cuba, tan cercanos al Eln, ya no tiene la vigencia constructiva que facilitó las negociaciones. Ni en Estados Unidos existe la generosidad que distinguió a Obama. Y así se podrían señalar otros paisajes menos amigables.

Voy a mencionar un nuevo aspecto, que no se comenta pero que en el caso del Eln tiene particular relevancia como que buena parte de su actividad ilegal ha causado un enorme daño ambiental. Descomunal, según los expertos. Y, ¿por qué es relevante este aspecto? Pues no solamente por la creciente preocupación mundial con el cambio climático, la urgencia de preservar los bosques y las fuentes de agua, que ambientalistas como Manuel Rodríguez nos recuerdan una y otra vez, sino porque la comunidad internacional ya había creado un nuevo delito que “afecta al conjunto de la comunidad internacional”.

Se trata de la declaración del Fiscal de la Corte Penal internacional (15 de septiembre de 2016) en la cual extiende la competencia de la Corte a los crímenes contra el medio ambiente. Una interesante novedad porque no existía una jurisdicción internacional para este tipo de crímenes que tienen impacto global.

El tema estaba en el estatuto de la Corte pero no había cobrado vigencia. El texto legal dice: Art 8: Crímenes de guerra (…) 2.b.iv. Lanzar un ataque intencionalmente, a sabiendas de que causará pérdidas incidentales de vidas, lesiones a civiles o daños a bienes de carácter civil o daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural que serían manifiestamente excesivos en relación con la ventaja militar concreta y directa de conjunto que se prevea (…)

Difícil que la comunidad internacional resulte complaciente con lo que ha sido la trayectoria notoriamente antiambientalista del Eln. Un crimen como el genocidio, o el de lesa humanidad, o el de agresión.
La intolerancia del mundo civilizado frente a la violencia, con mayor razón al uso indiscriminado de la misma, es máxima.

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